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Cayendo en la oscuridad
15 de marzo de 2033. Martes, 22 hs.
Off: Continuación de Mi mayor debilidad
Que a Jason le pudieran incomodar las demostraciones de cariño no tuvo la mínima importancia para ella en ese momento, ni siquiera había reparado en que lugar habían caído solo quería asegurarse de que él estuviera bien. Gateó nuevamente hasta acercarse a él y tomarle el rostro con las manos, lo observó con cuidado como un sanador examina a su paciente; parecía casi tan aturdido como ella se sentía pero no parecía que estuviera gravemente herido, solo cuando estuvo segura de eso se abalanzó hacia él y lo abrazó con fuerza. ¿En qué había estado pensado cuando se le ocurrió cumplir aquella absurda fantasía suya?
- ¿Estas bien? ¿Te duele algo? - le preguntó apenas se apartó de él, ahora ya no estaba segura de por qué tenía lágrimas en los ojos, si por el golpe con el sauce, el polvo en el ambiente o por algo más.
Se puso de pie con cuidado observando por primera vez donde estaban, no tardó demasiado en acostumbrar su vista a la penumbra que los envolvía pero aún así buscó entre sus ropas la varita que había guardado para no perderla en la carrera.
- ¡Lumus! - exclamo y una pálida luz surgió de la punta de la varita iluminando el descuidado lugar. Era evidente que llevaba demasiado tiempo abandonado, no solo era su apariencia sino el olor a encierro y el polvo que parecía haber cubierto con su propio manto paredes y lo que quedaba de algunos muebles desvencijados. Caminó con cuidado sintiendo el piso de madera crujir bajo sus pies y estuvo casi segura de escuchar el ruido de algún roedor correr por el techo. Había corrido demasiados riesgos esa noche como para que un simple animalito fuera a asustarla así que se limitó a mirar de reojo a su compañero y seguir con su exploración.
Un piano, o lo que quedaba de él se erguía en medio de la sala con una pata rota, lo que alguna vez había sido madera lustrosa parecía haber sido atacada por algo parecido a las termitas. Zoey no pudo evitar pasar sus dedos por la superficie apenada, debía haber sido un hermoso instrumento como para que lo dejaran allí olvidado.
- ¿Esto es lo que escondía el sauce boxeador? - la respuesta era evidente - ¿Un... escondite? - preguntó confusa observando el detalle de las ventanas tapiadas - ¿O un lugar de encierro? - de pronto no le parecía tan mala idea que aquel viejo árbol no dejara que los alumnos llegaran a ese desvencijado lugar, después de todo ¿Qué era exactamente?
Off: Continuación de Mi mayor debilidad
Que a Jason le pudieran incomodar las demostraciones de cariño no tuvo la mínima importancia para ella en ese momento, ni siquiera había reparado en que lugar habían caído solo quería asegurarse de que él estuviera bien. Gateó nuevamente hasta acercarse a él y tomarle el rostro con las manos, lo observó con cuidado como un sanador examina a su paciente; parecía casi tan aturdido como ella se sentía pero no parecía que estuviera gravemente herido, solo cuando estuvo segura de eso se abalanzó hacia él y lo abrazó con fuerza. ¿En qué había estado pensado cuando se le ocurrió cumplir aquella absurda fantasía suya?
- ¿Estas bien? ¿Te duele algo? - le preguntó apenas se apartó de él, ahora ya no estaba segura de por qué tenía lágrimas en los ojos, si por el golpe con el sauce, el polvo en el ambiente o por algo más.
Se puso de pie con cuidado observando por primera vez donde estaban, no tardó demasiado en acostumbrar su vista a la penumbra que los envolvía pero aún así buscó entre sus ropas la varita que había guardado para no perderla en la carrera.
- ¡Lumus! - exclamo y una pálida luz surgió de la punta de la varita iluminando el descuidado lugar. Era evidente que llevaba demasiado tiempo abandonado, no solo era su apariencia sino el olor a encierro y el polvo que parecía haber cubierto con su propio manto paredes y lo que quedaba de algunos muebles desvencijados. Caminó con cuidado sintiendo el piso de madera crujir bajo sus pies y estuvo casi segura de escuchar el ruido de algún roedor correr por el techo. Había corrido demasiados riesgos esa noche como para que un simple animalito fuera a asustarla así que se limitó a mirar de reojo a su compañero y seguir con su exploración.
Un piano, o lo que quedaba de él se erguía en medio de la sala con una pata rota, lo que alguna vez había sido madera lustrosa parecía haber sido atacada por algo parecido a las termitas. Zoey no pudo evitar pasar sus dedos por la superficie apenada, debía haber sido un hermoso instrumento como para que lo dejaran allí olvidado.
- ¿Esto es lo que escondía el sauce boxeador? - la respuesta era evidente - ¿Un... escondite? - preguntó confusa observando el detalle de las ventanas tapiadas - ¿O un lugar de encierro? - de pronto no le parecía tan mala idea que aquel viejo árbol no dejara que los alumnos llegaran a ese desvencijado lugar, después de todo ¿Qué era exactamente?
Última edición por Zoey Grünberg el Vie Ene 06, 2012 1:43 am, editado 1 vez

Zoey Grünberg- 6º Hufflepuff - Prefecta
- Casa:

Edad y Curso: 6to (16-17 años)
Mensajes: 140
Fecha de inscripción: 06/12/2011
Edad: 16
Re: Cayendo en la oscuridad
Tuvo que acostumbrar sus ojos al nuevo sitio donde se encontraba. Todavía trataba de mirar a su alrededor, sintiendo el hedor a encierro en su nariz, casi provocandole deseos de estornudar. Su seño arrugado apenas, formando dos lineas horizontales en su frente ante la confusión era un claro gesto de no entender nada de lo que estaba pasando. Un segundo estaba frente al sauce... gritándole a Zoey que se acercase y al próximo, caía por un túnel. Movió levemente el tobillo con el cual había tropezado, sintiendo un claro dolor en éste. Ahora entendía. Se tropezó y cayó de cabeza por un hueco que lo llevó a una especie de cuarto secreto. Así que Zoey tenía razón...el titan de madera sí ocultaba algo de los demás. Si giró sobre el suelo, adolorido de pies a cabeza, pero sin saber si era por lo que acababa de pasar o por la desesperación infernal a la cual se había sometido. La adrenalina de creerse enterrado vivo, de revivir esa fobia insoportable de su niñez era algo que lo había atontado. Sumándole claro, el viaje poco ortodoxo y el brutal aterrizaje. Trató de sentarse, trató de pensar, pero lo único que pudo reconocer fue un rostro emergiendo de las sombras luego de un sonido en seco. Un rostro que lo tomó de las manos y le miró profundamente. Un rostro hermoso, angélico, perfecto, pero mancillado en una de sus mejillas. Jason pestañeó dos veces...y reaccionó. -¿Qué...? - empezó a decir, pero un fuerte abrazo lo calló en seco, haciendo que simplemente se quedase con los ojos abiertos ante el gesto. Zoey...ella estaba llorando ¿Pero por qué? - Ya, tranquila. Estoy bien... - susurró él, uniendo sus manos en la espalda de ella, para así devolverle el abrazo con un movimiento lento en la espalda de ella, similar a una caricia. Realmente él solo había padecido el temor, pero no el dolor, ella en cambio, tenía una marca en el rostro que no tenía antes...
Jason buscó separarse apenas, tratando de divisar la cara de Zoey en penumbras, viendo con agudeza aquello que parecía ser un golpe - Zoey...¿Qué pasó? - preguntó, confundido. El árbol estuvo paralizado, eso era lo ultimo que él recordaba. Con la diestra trató de apartar los cabellos que caían sobre el rostro de la muchacha y así vio la mejilla enrojecida la cual, al tacto, estaba caliente - ¿Te golpeó? - preguntó el muchacho clavando sus ojos azules en la mirada transparente de la joven.
Ponerse de pie no fue dificil luego de tratar de reconocer donde estaban. No había visto antes lugar parecido, pero, sea como fuese, era como si hubiese estado abandonado a su suerte por años. Siguiendo el ejemplo de Zoey, buscó su varita, la cual encontró en el suelo e invocó a un encantamiento para poder ver en las tinieblas - Lumus - dijo gravemente, con la garganta algo irritada por el polvo. De la misma manera que la tejona, el Slytherin empezó a buscar una señal de lo que era ese sitio. No parecía pertenecer a Howarts...de hecho, no estaba seguro de que siguiesen estando en las inmediaciones del colegio. Con cada sitio que su varita señalaba, más extraño se ponía el momento que estaba pasando. Cosas similares a zarpazos adornando las paredes debajo del polvo fue lo primero que llamó la atención del muchacho. Se acercó a una de estas y siguió esas lineas horizontales y paralelas con la punta de sus dedos. ¿Acaso alguien o algo había rasgado esas paredes por alguna razón? - Sea lo que fuese...parece que hace años que nadie pisa este sitio - susurró, pasando al lado de Zoey para dirigirse a una puerta. Con su mano trató de mover la perilla, pero, a pesar de apoyarse en su cuerpo para golpear con el hombro la madera, era imposible moverla. La puerta estaba cerrada.
Jason se apoyó con la espalda contra la puerta y entonces, gracias a la luz de su varita, alcanzo a ver tablas que cubrían lo que parecía ser una ventana. Por esas maderas podridas entraba la tenue luz de la luna que iluminaba apenas ese lugar. Clavando sus ojos azules sobre aquella madera, extendió su diestra con seguridad - Cistem Aperio - exclamó. La varita emitió una onda que cruzó la habitación, cubriendo esas maderas y haciendo que éstas empezasen a vibrar primero levemente, pero luego poco más fuerte. La sacudida se volvió intensa y termino por quebrar aquello que cubría esa ventana. Le dio una mirada sutil a Zoey y sonrió levemente - ...Era eso o un bombarda... - se excusó con una observación más que real. De ser por él, la ventana hubiese volado junto la puerta en el instante en que cayó ahí dentro.
Jason buscó separarse apenas, tratando de divisar la cara de Zoey en penumbras, viendo con agudeza aquello que parecía ser un golpe - Zoey...¿Qué pasó? - preguntó, confundido. El árbol estuvo paralizado, eso era lo ultimo que él recordaba. Con la diestra trató de apartar los cabellos que caían sobre el rostro de la muchacha y así vio la mejilla enrojecida la cual, al tacto, estaba caliente - ¿Te golpeó? - preguntó el muchacho clavando sus ojos azules en la mirada transparente de la joven.
Ponerse de pie no fue dificil luego de tratar de reconocer donde estaban. No había visto antes lugar parecido, pero, sea como fuese, era como si hubiese estado abandonado a su suerte por años. Siguiendo el ejemplo de Zoey, buscó su varita, la cual encontró en el suelo e invocó a un encantamiento para poder ver en las tinieblas - Lumus - dijo gravemente, con la garganta algo irritada por el polvo. De la misma manera que la tejona, el Slytherin empezó a buscar una señal de lo que era ese sitio. No parecía pertenecer a Howarts...de hecho, no estaba seguro de que siguiesen estando en las inmediaciones del colegio. Con cada sitio que su varita señalaba, más extraño se ponía el momento que estaba pasando. Cosas similares a zarpazos adornando las paredes debajo del polvo fue lo primero que llamó la atención del muchacho. Se acercó a una de estas y siguió esas lineas horizontales y paralelas con la punta de sus dedos. ¿Acaso alguien o algo había rasgado esas paredes por alguna razón? - Sea lo que fuese...parece que hace años que nadie pisa este sitio - susurró, pasando al lado de Zoey para dirigirse a una puerta. Con su mano trató de mover la perilla, pero, a pesar de apoyarse en su cuerpo para golpear con el hombro la madera, era imposible moverla. La puerta estaba cerrada.
Jason se apoyó con la espalda contra la puerta y entonces, gracias a la luz de su varita, alcanzo a ver tablas que cubrían lo que parecía ser una ventana. Por esas maderas podridas entraba la tenue luz de la luna que iluminaba apenas ese lugar. Clavando sus ojos azules sobre aquella madera, extendió su diestra con seguridad - Cistem Aperio - exclamó. La varita emitió una onda que cruzó la habitación, cubriendo esas maderas y haciendo que éstas empezasen a vibrar primero levemente, pero luego poco más fuerte. La sacudida se volvió intensa y termino por quebrar aquello que cubría esa ventana. Le dio una mirada sutil a Zoey y sonrió levemente - ...Era eso o un bombarda... - se excusó con una observación más que real. De ser por él, la ventana hubiese volado junto la puerta en el instante en que cayó ahí dentro.

Jason Sveinsson- 7º Slytherin
- Casa:

Edad y Curso: 7mo (17-18 años)
Mensajes: 194
Fecha de inscripción: 05/12/2011
Re: Cayendo en la oscuridad
- Fue mi culpa - había sido una irresponsabilidad de su parte y lo sabía - me distraje unos segundos cuando te vi caer y la rama se vino contra mí casi sin que me diera cuenta, pero solo son rasguños nada de importancia.
La cara le ardía pero era consciente de que había tenido mucha suerte, los problemas vendrían cuando tuviera que explicar como se había hecho aquellas marcas aunque confiaba en poder inventar algo creíble en su camino de regreso, siempre que lograran deducir en qué lugar se encontraban y hubiera otra salida menos arriesgada. Seguía sin poder encontrar algo coherente en aquella situación ¿Quién necesitaría ocultarse estando en Hogwarts? ¿Y de qué?
-Creo que tendré que culpar a algún gato de esto - dijo pensativamente mientras iluminaba el techo, por el estado de completo abandono quería asegurarse de que el lugar no fuera a demolerse con ellos dentro. Había algunas grietas y la humedad se había apoderado de los lugares más apartados pero las vigas no parecían haber sufrido ningún daño grave. Bajó la varita dispuesta a examinar las paredes que segundos antes había visto Jason cuando una pequeña explosión hizo que volteara hacia una de las ventanas que antes había estado clausurada.
La madera se había convertido en astillas en el suelo permitiendo que la pálida luz de la luna ingresara lo que ahora podía ser distinguido como el interior de una casa. Correspondió al comentario de Jason con una media sonrisa pero se distrajo con las marcas en la pared que con la nueva iluminación eran perfectamente visibles. Dejó su varita sobre el piano y se acercó para analizarlas más de cerca, historias sobre personas enterradas vivas que habían dejado marcas similares en el interior de sus ataúdes luchando por salir llegaron a su mente estremeciéndola. Pero no todas las marcas eran iguales, estaban sobrepuestas pero aún así había un cambio notorio entre las que se encontraban a mayor altura... eran más grandes, como de un animal.
- ¿Tienes idea de dónde estamos? - le preguntó al Slytherin acercándose a la ventana pero aún procurando que todo tuviera algún significado en su mente - no logro ver demasiado, parece un pueblo alejado o algo así pero no debemos estar muy lejos de Hogwarts - le dió la espalda a los manchados vidrios que milagrosamente aún estaban sanos y dejó que su cuerpo resbalase hasta quedar sentada en el suelo - fue una estupidez llegar hasta aquí, debí escucharte cuando dijiste que lo mejor era mantenerme alejada del sauce boxeador. Lo siento...
Suspiró molesta consigo misma, en buen momento había decidido poner a prueba su valor yendo en contra de todo lo que su buen juicio le indicaba y aún así no podía decirse que estuviera más preocupada por encontrar una salida que en descifrar que era lo que habían ocultado allí años atrás. La misma conexión que había experimentado con el sauce se hacía extensiva para aquella casa en ruinas.
- ¿Quién o qué cosa podría haber dejado esas marcas? - ahí estaba otra vez obsesionándose con algo que no debía pero ¿Cómo iba a explicar esa necesidad imperiosa de llegar hasta el fondo del tema sin que Jason la creyera demente?
La cara le ardía pero era consciente de que había tenido mucha suerte, los problemas vendrían cuando tuviera que explicar como se había hecho aquellas marcas aunque confiaba en poder inventar algo creíble en su camino de regreso, siempre que lograran deducir en qué lugar se encontraban y hubiera otra salida menos arriesgada. Seguía sin poder encontrar algo coherente en aquella situación ¿Quién necesitaría ocultarse estando en Hogwarts? ¿Y de qué?
-Creo que tendré que culpar a algún gato de esto - dijo pensativamente mientras iluminaba el techo, por el estado de completo abandono quería asegurarse de que el lugar no fuera a demolerse con ellos dentro. Había algunas grietas y la humedad se había apoderado de los lugares más apartados pero las vigas no parecían haber sufrido ningún daño grave. Bajó la varita dispuesta a examinar las paredes que segundos antes había visto Jason cuando una pequeña explosión hizo que volteara hacia una de las ventanas que antes había estado clausurada.
La madera se había convertido en astillas en el suelo permitiendo que la pálida luz de la luna ingresara lo que ahora podía ser distinguido como el interior de una casa. Correspondió al comentario de Jason con una media sonrisa pero se distrajo con las marcas en la pared que con la nueva iluminación eran perfectamente visibles. Dejó su varita sobre el piano y se acercó para analizarlas más de cerca, historias sobre personas enterradas vivas que habían dejado marcas similares en el interior de sus ataúdes luchando por salir llegaron a su mente estremeciéndola. Pero no todas las marcas eran iguales, estaban sobrepuestas pero aún así había un cambio notorio entre las que se encontraban a mayor altura... eran más grandes, como de un animal.
- ¿Tienes idea de dónde estamos? - le preguntó al Slytherin acercándose a la ventana pero aún procurando que todo tuviera algún significado en su mente - no logro ver demasiado, parece un pueblo alejado o algo así pero no debemos estar muy lejos de Hogwarts - le dió la espalda a los manchados vidrios que milagrosamente aún estaban sanos y dejó que su cuerpo resbalase hasta quedar sentada en el suelo - fue una estupidez llegar hasta aquí, debí escucharte cuando dijiste que lo mejor era mantenerme alejada del sauce boxeador. Lo siento...
Suspiró molesta consigo misma, en buen momento había decidido poner a prueba su valor yendo en contra de todo lo que su buen juicio le indicaba y aún así no podía decirse que estuviera más preocupada por encontrar una salida que en descifrar que era lo que habían ocultado allí años atrás. La misma conexión que había experimentado con el sauce se hacía extensiva para aquella casa en ruinas.
- ¿Quién o qué cosa podría haber dejado esas marcas? - ahí estaba otra vez obsesionándose con algo que no debía pero ¿Cómo iba a explicar esa necesidad imperiosa de llegar hasta el fondo del tema sin que Jason la creyera demente?

Zoey Grünberg- 6º Hufflepuff - Prefecta
- Casa:

Edad y Curso: 6to (16-17 años)
Mensajes: 140
Fecha de inscripción: 06/12/2011
Edad: 16
Re: Cayendo en la oscuridad
La mirada concentrada del Slytherin en el rostro de Zoey dejó en claro su malestar ante la visión de la mejilla mancillada de la muchacha. Realmente era un hombre de palabra y de no haber estado sabría Dios dónde, habría terminado en ese momento con la aventura de ambos para retornar a Howarts. La joven rubia de intensos ojos transparentes no tenía idea de la suerte que había tenido al haber recibido un golpe en la cara ...directamente la cara, de una de las ramas del sauce boxeador. Sin embargo, una sonrisa distante se dibujó en los labios de la serpiente cuando escuchó la excusa del gato. No pudo evitar pensar en " Si los de tu casa se creen eso, son incluso más ingenuos de lo que pensé", pero no lo dijo. Sabía lo sensible que podría llegar a ser una persona cuando alguien habla de la casa que le tocó. - Primero veremos cómo salir de aqui...luego veremos qué hacer con tu herida ¿ok? - dijo, separandose de ella una vez que vio que no era de gravedad el golpe. Primordialmente, Jason se hubiese quedado a ver detenidamente el mismo de saber dónde se encontraba. Pero al estar en terreno salvaje para él, esa no era una opción. Primero pondría a Zoey a salvo y luego pensaría cómo volver al castillo...sea donde fuese que éste se encontrase.
El muchacho aún revisaba la habitación cuando escuchó las palabras de la tejona. Sin mirarle, se sonrió para sus adentros, pasando sus dedos por los muebles cubiertos de polvo que relataban un largo periodo de abandono. -No te mentiré, pensaba en otro tipo de riesgos cuando te advertí aquello - dijo mientras se volteaba hacia ella y levantaba ambas cejas, para luego dar una mirada fugaz por el sitio - Pero, créeme, teniendo en cuenta todo lo que yo pensé que nos pasaría...esto no está tan mal - finalizó, sonriendo a la muchacha, en un gesto poco común en él, casi denotando comprensión y apoyo hacia el error de Zoey. Caminó hacia ella, hacia el sitio donde había apoyado su espalda y posó sus ojos azules sobre el paisaje desolado que se habría afuera de aquella habitación. A lo lejos, parecían brillar las luces de un pueblo, pero no podía percibir ni remotamente rastro alguno del castillo. Jason frunció el seño y empezó a analizar todo lo que sus ojos veían fuera de la ventana. Parecía que el sitio donde estaban se ubicaba en lo alto dado que aquel pueblo se veía lejano y ...como si estuviese hecho en un terreno más abajo de donde ellos estaban. Gracias a la luna llena, se iluminaban los caminos que unían ese lugar con el pueblo y entonces pudo divisar muy a lo lejos, entre aquellas luces y ellos, algo parecido a una cerca. Jason se quedó pensando unos segundos, llevando su diestra a los labios - Creo que aquello es Hogsmeade - dijo débilmente, con la otra mano sobre el vidrio, de forma de apoyo.
El muchacho se separó de la ventana y volvió a caminar hacia la puerta, poniendo un oído sobre ésta y entrecerrando los ojos. Entonces llegaron a sus oídos las palabras de la muchacha, quien parecía estar viendo las marcas que él había visto momentos antes. Sin prestar mucha atención respondió - Siguen las lineas de dedos, solo que estos tienen largas uñas para haber marcado así las paredes...Diría que algo con garras hizo... - empezó a decir y entonces volvió la mirada a Zoey. - Perfecto, Jason, No contento con haberla traído a un sitio que no conoces, perdido en medio de la nada en plena noche ¿Ahora también quieres asustarla ? - se recriminó a sí mismo. Jason solía meterse en líos y cada uno peor que el otro, pero siempre solo...o de ultima, con un compañero. Jamás había arrastrado a una chica. Quizás por esa razón hablaba sin medir sus palabras - ...Ehm...Quiero decir...Tal vez sí fue una bestia la que hizo eso...un animal o ...no lo se, pero... no te preocupes. Hace tiempo que nada pisa este sitio, eso te lo aseguro... - dijo sinceramente, viéndole ligeramente apenado. El Slytherin dejó escapar un suspiro y clavó la vista nuevamente en la puerta - Además, si tenía que rasgar las paredes, eso indica que era muy estupido para usar magia - replicó volviendo a levantar su varita para apuntar a la puerta cerrada -Alomohora - replicó. De la punta de su varita, un resplandor lumínico chocó contra la puerta, pero se desvaneció al contacto - Hum...Cerradura mágica - murmuró el muchacho, rascándose la cabeza con la varita, para volver a mirar a Zoey por encima del hombro - Parece que esto sí estaba hecho para contener a alguien - El muchacho volvió la mirada a la puerta y con una sonrisa despreocupada en sus labios, extendió la varita y exclamó sin dudas - Bombarda- La puerta frente a ambos estalló en múltiples partes mientras que el polvo se abría como llevado por un soplido invisible. Pero, lejos de ver la salida, los ojos de Jason notaron cómo se abría un pasillo más allá de aquella habitación y su mirada empalideció ligeramente mientras reconocía aquellas escaleras oscuras y misteriosas - Ya sé donde estamos... - susurró, sin dejar de mirar hacia el frente. No por nada reconocía aquellas escaleras. Hacía dos años, él y sus amigos, entre ellos Drake se aventuraron a ese sitio cubierto de leyendas e historias. Decían que la casa estaba embrujada pero eso no fue importante para los aguerridos muchachos. Sin embargo ninguno llegó más allá de la escalera del primer piso, dado que un sonido proveniente de arriba les hizo notar que no estaban solos. Jason tragó saliva y agudizó su oído mientras volvía la mirada a Zoey.- La casa de los gritos... Por lo visto, tenías toda la razón. Ese sauce sí escondía un secreto...y uno muy bueno para que hayamos terminado aquí...-
El muchacho aún revisaba la habitación cuando escuchó las palabras de la tejona. Sin mirarle, se sonrió para sus adentros, pasando sus dedos por los muebles cubiertos de polvo que relataban un largo periodo de abandono. -No te mentiré, pensaba en otro tipo de riesgos cuando te advertí aquello - dijo mientras se volteaba hacia ella y levantaba ambas cejas, para luego dar una mirada fugaz por el sitio - Pero, créeme, teniendo en cuenta todo lo que yo pensé que nos pasaría...esto no está tan mal - finalizó, sonriendo a la muchacha, en un gesto poco común en él, casi denotando comprensión y apoyo hacia el error de Zoey. Caminó hacia ella, hacia el sitio donde había apoyado su espalda y posó sus ojos azules sobre el paisaje desolado que se habría afuera de aquella habitación. A lo lejos, parecían brillar las luces de un pueblo, pero no podía percibir ni remotamente rastro alguno del castillo. Jason frunció el seño y empezó a analizar todo lo que sus ojos veían fuera de la ventana. Parecía que el sitio donde estaban se ubicaba en lo alto dado que aquel pueblo se veía lejano y ...como si estuviese hecho en un terreno más abajo de donde ellos estaban. Gracias a la luna llena, se iluminaban los caminos que unían ese lugar con el pueblo y entonces pudo divisar muy a lo lejos, entre aquellas luces y ellos, algo parecido a una cerca. Jason se quedó pensando unos segundos, llevando su diestra a los labios - Creo que aquello es Hogsmeade - dijo débilmente, con la otra mano sobre el vidrio, de forma de apoyo.
El muchacho se separó de la ventana y volvió a caminar hacia la puerta, poniendo un oído sobre ésta y entrecerrando los ojos. Entonces llegaron a sus oídos las palabras de la muchacha, quien parecía estar viendo las marcas que él había visto momentos antes. Sin prestar mucha atención respondió - Siguen las lineas de dedos, solo que estos tienen largas uñas para haber marcado así las paredes...Diría que algo con garras hizo... - empezó a decir y entonces volvió la mirada a Zoey. - Perfecto, Jason, No contento con haberla traído a un sitio que no conoces, perdido en medio de la nada en plena noche ¿Ahora también quieres asustarla ? - se recriminó a sí mismo. Jason solía meterse en líos y cada uno peor que el otro, pero siempre solo...o de ultima, con un compañero. Jamás había arrastrado a una chica. Quizás por esa razón hablaba sin medir sus palabras - ...Ehm...Quiero decir...Tal vez sí fue una bestia la que hizo eso...un animal o ...no lo se, pero... no te preocupes. Hace tiempo que nada pisa este sitio, eso te lo aseguro... - dijo sinceramente, viéndole ligeramente apenado. El Slytherin dejó escapar un suspiro y clavó la vista nuevamente en la puerta - Además, si tenía que rasgar las paredes, eso indica que era muy estupido para usar magia - replicó volviendo a levantar su varita para apuntar a la puerta cerrada -Alomohora - replicó. De la punta de su varita, un resplandor lumínico chocó contra la puerta, pero se desvaneció al contacto - Hum...Cerradura mágica - murmuró el muchacho, rascándose la cabeza con la varita, para volver a mirar a Zoey por encima del hombro - Parece que esto sí estaba hecho para contener a alguien - El muchacho volvió la mirada a la puerta y con una sonrisa despreocupada en sus labios, extendió la varita y exclamó sin dudas - Bombarda- La puerta frente a ambos estalló en múltiples partes mientras que el polvo se abría como llevado por un soplido invisible. Pero, lejos de ver la salida, los ojos de Jason notaron cómo se abría un pasillo más allá de aquella habitación y su mirada empalideció ligeramente mientras reconocía aquellas escaleras oscuras y misteriosas - Ya sé donde estamos... - susurró, sin dejar de mirar hacia el frente. No por nada reconocía aquellas escaleras. Hacía dos años, él y sus amigos, entre ellos Drake se aventuraron a ese sitio cubierto de leyendas e historias. Decían que la casa estaba embrujada pero eso no fue importante para los aguerridos muchachos. Sin embargo ninguno llegó más allá de la escalera del primer piso, dado que un sonido proveniente de arriba les hizo notar que no estaban solos. Jason tragó saliva y agudizó su oído mientras volvía la mirada a Zoey.- La casa de los gritos... Por lo visto, tenías toda la razón. Ese sauce sí escondía un secreto...y uno muy bueno para que hayamos terminado aquí...-

Jason Sveinsson- 7º Slytherin
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Fecha de inscripción: 05/12/2011
Re: Cayendo en la oscuridad
Apenas escuchó el nombre del pueblo que solían visitar los fines de semana Zoey se incorporó rápidamente pegando su rostro a la ventana. Si observaba los detalles del exterior con cuidado podía reconocer ese aire familiar en el pueblo, solo bastaría que caminaran hasta el centro para que pudieran orientarse con facilidad y encontrar el camino de regreso al castillo, pero era imposible que el paso siguiera abierto a esa hora y más aún en un día de semana. ¿Cómo iban a explicar que estuvieran fuera del castillo si alguien los encontraba? Sería una falta grave y no había manera de que pudieran disimular su uniforme, aunque un par de encantamientos les ayudara seguiría siendo evidente que eran menores de edad. Tal vez hubiera alguna otra forma de salir sin riesgos por el mismo lugar por el que habían entrado, debía pensar en algo.
- No me preocupaba por nosotros - dijo dando un último vistazo por la ventana - sino por lo que le sucedió al que estuvo aquí antes - confiaba en que había logrado salir, de lo contrario se habrían llevado una desagradable sorpresa apenas cayeron allí pero seguía sin entender como alguien vinculado con Hogwarts podía mantener cautivo a otro ser por tanto tiempo... a menos que fuera demasiado peligroso - Siempre creí que el mejor lugar para animales salvajes era el bosque prohibido ¿Por qué no lo llevaron ahí?
El comprobar que la puerta había sido clausurada por medio de una cerradura mágica hizo que su expresión se volviera seria. Ahora era oficial, habían mantenido allí a alguien en contra de su voluntad y fuera humano o no le parecía sumamente injusto. Tal vez, si lograba investigar la fecha exacta en que había sido plantado el sauce boxeador podría tener más datos de lo que realmente había sucedido en esa casa.
El estallido de la puerta reduciéndose a un puñado de astillas le mostró otro lugar más amplio. Agitó su mano con fuerza para despejar el polvo que se había levantado y se apresuró a tomar la varita que había dejado sobre el piano para iluminarse, las escaleras eran más firmes de lo que había creído en un primer momento así que pudo descender rápidamente. Anchos escalones de la madera más sólida la condujeron al piso inferior que parecía encontrarse en mejores condiciones que la planta alta aunque seguía estando visiblemente afectada por el paso del tiempo y la falta de cuidados. Solo cuando bajó el último escalón escuchó el nombre del lugar. Había sentido muchas historias de lo que decían que sucedía allí pero jamás se había acercado tanto, ni siquiera como para espiar desde la ventana. Después de ver aquellas marcas en la pared podía tener una idea muy clara del porqué le llamaban así.
- ¿Ya estuviste aquí antes? - le preguntó a Jason sorprendida de que reconociera el lugar. Zoey parecía haber perdido el cuidado especial que había mantenido escaleras arriba, ahora inspeccionaba el lugar casi como una niña emocionada ante su primera aventura. De repente una idea vino a su cabeza, tal vez alguien viviera allí, no sería ilógico que algún vagabundo o persona sin hogar hubiera encontrado refugio en una casa abandonada a las afueras de Hogsmeade.
- ¿Hola? ¿Hay alguien allí? - el eco de su voz retumbó cuando ella caminó por la sala en busca de algún indicio que le dijera que no estaban solos, papeles amarillentos y periódicos antiguos se habían arremolinado en una esquina pero no había nada a parte de eso que le dijera que estaban invadiendo el espacio de alguien más - Creí que podía haber alguien viviendo aquí - se justificó levantando la vista hacia Jason y encogiéndose hombros - No parece estar tan mal para alguien sin hogar... de hecho no tiene mala acústica - agregó pensativa - tal vez por eso conservaban un piano, apuesto que es incluso bastante bueno como para cantar ¿No crees? - le preguntó de pie en medio de la sala extiendo sus brazos y dando un medio giro para mostrar todo el espacio desocupado que había con una sonrisa en el rostro.
- No me preocupaba por nosotros - dijo dando un último vistazo por la ventana - sino por lo que le sucedió al que estuvo aquí antes - confiaba en que había logrado salir, de lo contrario se habrían llevado una desagradable sorpresa apenas cayeron allí pero seguía sin entender como alguien vinculado con Hogwarts podía mantener cautivo a otro ser por tanto tiempo... a menos que fuera demasiado peligroso - Siempre creí que el mejor lugar para animales salvajes era el bosque prohibido ¿Por qué no lo llevaron ahí?
El comprobar que la puerta había sido clausurada por medio de una cerradura mágica hizo que su expresión se volviera seria. Ahora era oficial, habían mantenido allí a alguien en contra de su voluntad y fuera humano o no le parecía sumamente injusto. Tal vez, si lograba investigar la fecha exacta en que había sido plantado el sauce boxeador podría tener más datos de lo que realmente había sucedido en esa casa.
El estallido de la puerta reduciéndose a un puñado de astillas le mostró otro lugar más amplio. Agitó su mano con fuerza para despejar el polvo que se había levantado y se apresuró a tomar la varita que había dejado sobre el piano para iluminarse, las escaleras eran más firmes de lo que había creído en un primer momento así que pudo descender rápidamente. Anchos escalones de la madera más sólida la condujeron al piso inferior que parecía encontrarse en mejores condiciones que la planta alta aunque seguía estando visiblemente afectada por el paso del tiempo y la falta de cuidados. Solo cuando bajó el último escalón escuchó el nombre del lugar. Había sentido muchas historias de lo que decían que sucedía allí pero jamás se había acercado tanto, ni siquiera como para espiar desde la ventana. Después de ver aquellas marcas en la pared podía tener una idea muy clara del porqué le llamaban así.
- ¿Ya estuviste aquí antes? - le preguntó a Jason sorprendida de que reconociera el lugar. Zoey parecía haber perdido el cuidado especial que había mantenido escaleras arriba, ahora inspeccionaba el lugar casi como una niña emocionada ante su primera aventura. De repente una idea vino a su cabeza, tal vez alguien viviera allí, no sería ilógico que algún vagabundo o persona sin hogar hubiera encontrado refugio en una casa abandonada a las afueras de Hogsmeade.
- ¿Hola? ¿Hay alguien allí? - el eco de su voz retumbó cuando ella caminó por la sala en busca de algún indicio que le dijera que no estaban solos, papeles amarillentos y periódicos antiguos se habían arremolinado en una esquina pero no había nada a parte de eso que le dijera que estaban invadiendo el espacio de alguien más - Creí que podía haber alguien viviendo aquí - se justificó levantando la vista hacia Jason y encogiéndose hombros - No parece estar tan mal para alguien sin hogar... de hecho no tiene mala acústica - agregó pensativa - tal vez por eso conservaban un piano, apuesto que es incluso bastante bueno como para cantar ¿No crees? - le preguntó de pie en medio de la sala extiendo sus brazos y dando un medio giro para mostrar todo el espacio desocupado que había con una sonrisa en el rostro.

Zoey Grünberg- 6º Hufflepuff - Prefecta
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Edad y Curso: 6to (16-17 años)
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Re: Cayendo en la oscuridad
Si algo podía apreciar de la tejona era el factor sorpresa que cada una de sus palabras terminaba por causar en él. En otra situación, quien viese esas garras en las paredes se preocuparía por que tipo de ser podía esconderse en ese lugar. Pero no Zoey...Zoey estaba preocupada por el pobre diablo que había arañado las paredes. Jason le miró unos segundos y se sonrió para sus adentros. Rara vez tenía la posibilidad de escuchar palabras tan nobles en una persona encerrada en una casa desconocida. Pero prefirió callar - Debo darle crédito en algo a Hufflepuff...Los tejones son muy extraños...- se dijo para sí mismo, meditando en cada encuentro con cada tejón que recordaba. Todos tenían algo particular que evitaba que simplemente se olvidase...Zoey tenía remarcadas dos cosas: La nobleza y la inocencia. En ocasiones, el muchacho se quedaba viendole de lejos, caminando con sus amigos o con su novio, sonriendo sin importar la situación. Una vez trató de identificar qué era aquello que captaba su atención en ella y le hacía perderse en su imagen sin el menor rasgo de malicia o morbo. Entonces recordó las viejas historias en las cuales jamás había creído. Aquellas que solo una madre podría transmitir a su hijo pero en caso de él, simplemente había descubierto solo. Los angeles de cabellera rubia y rostro inocente. Aquellos que caminaban por entre los humanos llenando la vida de quienes les rodean con luz. Jason asociaba a Zoey con un angel... con una criatura mística y fascinante que no podía tener igual en la tierra.
-Siempre creí que el mejor lugar para animales salvajes era el bosque prohibido ¿Por qué no lo llevaron ahí?- la voz melodica de la muchacha sacó al Slytherin de sus pensamientos. Volvió la mirada hacia ella y negó con la cabeza- Ni siquiera sabemos si es una bestia...Tal vez era demasiado peligroso para estar en el bosque tenebroso...O viceversa - replicó.
Una vez que el pasillo oscuro se abrió ante él, cuando el polvo se hubo disipado en el lugar, la figura de Zoey pasó al lado de Jason corriendo como una infante a lo que el muchacho se apresuró para no perderla de vista - Zoey, ¡Espera! - reclamó, mientras tenía su varita firmemente en la mano. No sabían si la bestia podía estar ahí o si pudiese haber algo dentro de esas asquerosas paredes húmedas. Sus pasos resonaban mientras pisaba la escaleras y descendía rápidamente por estas - Zoey, debes tener cuidado - replicó, mirando a su alrededor con curiosidad, mientras alumbraba el lugar con la varita. Su entrecejo arrugado demostraba que estaba perplejo por aquel sitio oscuro, recordando viejos momentos en los cuales había caminado por ese mismo suelo - Hace un par de años entramos con Drake y Tony aquí. Decían que estaba embrujado y quisimos poner a prueba la teoría ahaha. Pero apenas entramos, escuchamos el sonido de algo que se movía y decidimos quedarnos con la duda... - dijo, sin dejar de mirar los muros y las telarañas que colgaban de los rincones. La luz de la varita alumbrada cada sitio donde los ojos del muchacho se posaban, demostrando el abandono de aquel lugar el cual, como Zoey mencionaba, no parecía tan terrible - Bueno, ahora que lo mencionas... - empezó a decir, bajando finalmente, analizando cada rincón con la mirada.
Fue entonces que un ruido en uno de los rincones hizo que el muchacho se acercase instintivamente a la tejona que parecía danzar en medio de aquel recibidor. Estiró el brazo izquierdo para apartar a Zoey e indicarle que se quedase detrás de él y, con paso lento, empezó a acercarse al rincón ubicado junto a la escalera. La varita alumbró un pequeño juntadero de algo, como si fuesen un montón de ositos de felpa uno sobre otro, solo que eran grises. El aroma a cadáver surgía de estos. Jason llevó la zurda a la nariz e hizo una mueca de repulsión - Hum... - susurró. Ante la luz de la varita pudo ver la forma de esos animalejos que resultaron ser ratas. Todas muertas, una tras otra, como si algo las estuviese cazando y las depositase cuidadosamente ahí - Demonios... - susurró asqueado. Pero entonces, el sonido volvió a repetirse, solo que cerca de aquellas alimañas. El muchacho estiró el brazo, preparando su varita para hacer volar lo que sea que pueda salir de ahí cuando, de repente, ante la luz de la misma, una cabeza peluda se asomó. Jason levantó una ceja y miró unos instantes el pequeño animal - ...Creo que es un hurón...- dijo, algo sorprendido ante la pequeña criatura que salía de su escondite y se paseaba por entre los pies de ambos jóvenes. - ...Joder...no me digas que fue un jodido hurón lo que me asustó hace un par de años - pensó en voz alta, recordando aquella noche en la cual, él y sus amigos hubiesen jurado escuchar algo dentro de la casa de los gritos. Entonces, al notar que lo había dicho en voz alta, simplemente toció, ladeando la cabeza - Ehm...A Drake...asustó a Drake... - afirmó, humedeciendo sus labios con la lengua y evitando la mirada de Zoey.
-Bueno... - agregó rápidamente para cambiar el tema cuanto antes - Creo que no podremos volver a Howarts esta noche. Es demasiado oscuro y realmente no se me ocurre cómo llegar. Creo que podríamos pasar la noche aquí...tu , yo y...-señaló con el pulgar a la pequeña alimaña que corría por el suelo polvoriento, dejando sus pasos marcados en este - Puedes aprovechar para descansar...Yo vigilaré... - agregaría torpemente, sabiendo que decir algo así a Zoey podría resultarle terriblemente inadecuado.
-Siempre creí que el mejor lugar para animales salvajes era el bosque prohibido ¿Por qué no lo llevaron ahí?- la voz melodica de la muchacha sacó al Slytherin de sus pensamientos. Volvió la mirada hacia ella y negó con la cabeza- Ni siquiera sabemos si es una bestia...Tal vez era demasiado peligroso para estar en el bosque tenebroso...O viceversa - replicó.
Una vez que el pasillo oscuro se abrió ante él, cuando el polvo se hubo disipado en el lugar, la figura de Zoey pasó al lado de Jason corriendo como una infante a lo que el muchacho se apresuró para no perderla de vista - Zoey, ¡Espera! - reclamó, mientras tenía su varita firmemente en la mano. No sabían si la bestia podía estar ahí o si pudiese haber algo dentro de esas asquerosas paredes húmedas. Sus pasos resonaban mientras pisaba la escaleras y descendía rápidamente por estas - Zoey, debes tener cuidado - replicó, mirando a su alrededor con curiosidad, mientras alumbraba el lugar con la varita. Su entrecejo arrugado demostraba que estaba perplejo por aquel sitio oscuro, recordando viejos momentos en los cuales había caminado por ese mismo suelo - Hace un par de años entramos con Drake y Tony aquí. Decían que estaba embrujado y quisimos poner a prueba la teoría ahaha. Pero apenas entramos, escuchamos el sonido de algo que se movía y decidimos quedarnos con la duda... - dijo, sin dejar de mirar los muros y las telarañas que colgaban de los rincones. La luz de la varita alumbrada cada sitio donde los ojos del muchacho se posaban, demostrando el abandono de aquel lugar el cual, como Zoey mencionaba, no parecía tan terrible - Bueno, ahora que lo mencionas... - empezó a decir, bajando finalmente, analizando cada rincón con la mirada.
Fue entonces que un ruido en uno de los rincones hizo que el muchacho se acercase instintivamente a la tejona que parecía danzar en medio de aquel recibidor. Estiró el brazo izquierdo para apartar a Zoey e indicarle que se quedase detrás de él y, con paso lento, empezó a acercarse al rincón ubicado junto a la escalera. La varita alumbró un pequeño juntadero de algo, como si fuesen un montón de ositos de felpa uno sobre otro, solo que eran grises. El aroma a cadáver surgía de estos. Jason llevó la zurda a la nariz e hizo una mueca de repulsión - Hum... - susurró. Ante la luz de la varita pudo ver la forma de esos animalejos que resultaron ser ratas. Todas muertas, una tras otra, como si algo las estuviese cazando y las depositase cuidadosamente ahí - Demonios... - susurró asqueado. Pero entonces, el sonido volvió a repetirse, solo que cerca de aquellas alimañas. El muchacho estiró el brazo, preparando su varita para hacer volar lo que sea que pueda salir de ahí cuando, de repente, ante la luz de la misma, una cabeza peluda se asomó. Jason levantó una ceja y miró unos instantes el pequeño animal - ...Creo que es un hurón...- dijo, algo sorprendido ante la pequeña criatura que salía de su escondite y se paseaba por entre los pies de ambos jóvenes. - ...Joder...no me digas que fue un jodido hurón lo que me asustó hace un par de años - pensó en voz alta, recordando aquella noche en la cual, él y sus amigos hubiesen jurado escuchar algo dentro de la casa de los gritos. Entonces, al notar que lo había dicho en voz alta, simplemente toció, ladeando la cabeza - Ehm...A Drake...asustó a Drake... - afirmó, humedeciendo sus labios con la lengua y evitando la mirada de Zoey.
-Bueno... - agregó rápidamente para cambiar el tema cuanto antes - Creo que no podremos volver a Howarts esta noche. Es demasiado oscuro y realmente no se me ocurre cómo llegar. Creo que podríamos pasar la noche aquí...tu , yo y...-señaló con el pulgar a la pequeña alimaña que corría por el suelo polvoriento, dejando sus pasos marcados en este - Puedes aprovechar para descansar...Yo vigilaré... - agregaría torpemente, sabiendo que decir algo así a Zoey podría resultarle terriblemente inadecuado.

Jason Sveinsson- 7º Slytherin
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Edad y Curso: 7mo (17-18 años)
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Fecha de inscripción: 05/12/2011
Re: Cayendo en la oscuridad
Se detuvo de inmediato cuando él le indicó con un gesto rápido que se mantuviera detrás suyo. Jason la superaba en estatura así que tuvo que ponerse en puntas de pie para poder observar por encima de su hombro que era aquello que lo había puesto a la defensiva. A primera vista no lograba ver nada pero el olor rancio hizo que arrugara la nariz conteniendo la respiración, busco apoyo en el brazo del slytherin que seguía extendido para asegurarse de que ella no se acercara y volvió a estirarse. Entonces lo supo, eran ratas muertas. ¿El supuesto animal del primer piso estaba allí? ¿Cómo había podido salir a pesar de la cerradura mágica?
Sujetó con fuerza su varita hasta que los nudillos se le pusieron blancos, preparada para descubrir algo peor pero para su asombro solo un pequeño animal blancuzco con manchas oscuras apareció como culpable de aquellas muertes. Estaba segura que de no haber visto cuál era su fuente de alimento le habría caído aún mejor pero aún así no puedo evitar simpatizar con el pequeño hurón.
- ¿Sabías que los hurones son de la misma familia que los tejones? - preguntó retrocediendo algunos pasos aunque sin muestra de temor, solo quería verlo desde una mejor perspectiva y alejarse del olor que despedían aquellos animales muertos.
Ya se había arrodillado para quedar a una altura similar con el "pequeño dueño" de la casa cuando la confesión inesperada de Jason la hizo mirarlo con asombro. Que él intentara en vano retractarse solo hizo que Zoey se riera por lo bajo para luego incorporarse y acercarse a él con cierto aire de culpabilidad.
- Es entendible que Drake se asustara - comenzó enfatizando el nombre del ausente - no tiene nada de malo, de hecho yo también me asusté un poco recién... además eso forma parte de nuestro instinto de supervivencia. Me asustaría más que no lo tuvieras - terminó por dirigirse a él directamente olvidando que supuestamente era de su amigo y no de Jason de quién estaban hablando.
Definitivamente le agradaba más cuando se comportaba de esa manera, para alguien que se esmeraba por demostrar sus fortalezas por sobre cualquier cosa que hubiera confesado algo tan pequeño como aquello, aunque fuera en contra de su voluntad, hacia que sumara puntos frente a Zoey. No estaba segura si era por el sauce o por esa casa pero la curiosidad afloraba en ella con más fuerza que de costumbre y en esos momentos no quería conocer al Jason que todos podían ver en los pasillos, no... ella quería descubrir más que eso.
Volvió su atención al hurón que parecía dispuesto a jugar a las escondidas escabulléndose entre las tablas sueltas de las escaleras para luego correr en medio de ellos desafiándolos. Chasqueó sus dedos para llamarle la atención y eso solo hizo que el animal intensificara su carrera, Zoey volvió a sonreír aunque esta vez tuvo el cuidado de hacerlo de forma más medida, la vez anterior solo había conseguido que su rostro le recordara los arañazos que cubrían su mejilla causándole un ligero ardor que se extendió hasta cerca de su cuello.
La afirmación de que no había muchas posibilidades de que pudieran regresar al castillo inmediatamente hizo que una nueva preocupación invadiera su mente. Lo más seguro era que Ayleen y Fiona ya hubieran notado su ausencia y si le preguntaban a Ezra las cosas no mejorarían en lo absoluto. Buscó la mirada de Jason ante la opción que éste le proponía y se quedó pensativa unos segundos.
- Dejamos nuestras cosas al pie del sauce - no había estado considerando todo lo que para una chica común habría implicado pasar la noche con un compañero, estaba preocupada por lo que pasaría si sus amigos hablaban con algún profesor de su ausencia - si no conseguimos recuperarlas mañana antes de que alguien más las vea vamos a estar en problemas.
Caminó hasta el pie de las escaleras y tomó asiento en el último peldaño mientras el hurón examinaba su alrededor - Probablemente Ayleen y Fly ya se dieron cuenta de mi ausencia, pueden creer que estoy con Ezra pero no por mucho tiempo aunque no se toparan con él, lo cual es muy poco probable, saben que nunca me quedo tan hasta tarde y mucho menos a pasar la noche entera.
Tenía la barbilla apoyada en la palma de su mano y hablaba más para sí que para su compañero por eso no fue hasta que terminó la frase que comprendió el verdadero peso de sus palabras. Nunca, ni siquiera cuando Ezra iba a visitarla durante las vacaciones habían pasado toda la noche juntos ¿Y la iba a pasar con el slytherin? Esta vez sintió un ardor muy distinto al del golpe en su mejilla, se había ruborizado completamente no solo por el rumbo que habían tomado sus pensamientos sino por lo que acababa de decir, era la clase de conversación que ningún chico estába interesado en tener por más amiga que sea la joven que tuviera en frente, de eso estaba casi segura.
- Creo que tendré que buscarme una mejor excusa que la del gato - dijo finalmente poniendo más atención de la necesaria en sus zapatos - ¿Ya sabes que les dirás a tus compañeros? Si los jefe de casa se enteran no va a ser algo agradable de presenciar.
No le gustaba mentir, sabía que era pésima en eso y que tarde o temprano la descubrían cuando lo hacía pero ahora que lo había visto desde otra perspectiva no creía que hubiera forma agradable de explicarle a Ezra que simplemente no había podido regresar a dormir en su habitación junto al resto de sus compañeras. De hecho, tampoco estaba segura de poderselo explicar a sus amigas. Dejó escapar el aire con fuerza dándose por vencida, no estaban haciendo nada malo así que no debería haber problema alguno en que los demás también lo vieran de esa manera.
- No sería justo que yo descansara y tú no - dijo después de un tiempo poniéndose de pie nuevamente y sacudiéndose el polvo de la ropa -
además tampoco podría dormir, fueron demasiadas emociones juntas para una noche. En lugar de eso podríamos poner algunos hechizos en la casa para que detectara si hay algún intruso cerca y de esa forma si te da sueño puedas dormir tranquilo... aunque nos hayamos dejado las capas del otro lado y el suelo se vea algo incómodo - agregó con una mueca mirando la sala - creo que yo aprovecharé para ver si se me ocurre alguna excusa decente que dar mañana, no te quiero involucrar en más problemas de los que ya te he dado - observó como el hurón volvía a dirigirse al lugar donde habían encontrado las ratas y decidió que lo mejor era no ver ese espectáculo - voy a volver a subir hasta que el señor de la casa termine de cenar, es una pena que el piano ya no pueda funcionar, pero tal vez pueda encontrar la forma de hacer música de otra manera... me ayuda a pensar.
Sujetó con fuerza su varita hasta que los nudillos se le pusieron blancos, preparada para descubrir algo peor pero para su asombro solo un pequeño animal blancuzco con manchas oscuras apareció como culpable de aquellas muertes. Estaba segura que de no haber visto cuál era su fuente de alimento le habría caído aún mejor pero aún así no puedo evitar simpatizar con el pequeño hurón.
- ¿Sabías que los hurones son de la misma familia que los tejones? - preguntó retrocediendo algunos pasos aunque sin muestra de temor, solo quería verlo desde una mejor perspectiva y alejarse del olor que despedían aquellos animales muertos.
Ya se había arrodillado para quedar a una altura similar con el "pequeño dueño" de la casa cuando la confesión inesperada de Jason la hizo mirarlo con asombro. Que él intentara en vano retractarse solo hizo que Zoey se riera por lo bajo para luego incorporarse y acercarse a él con cierto aire de culpabilidad.
- Es entendible que Drake se asustara - comenzó enfatizando el nombre del ausente - no tiene nada de malo, de hecho yo también me asusté un poco recién... además eso forma parte de nuestro instinto de supervivencia. Me asustaría más que no lo tuvieras - terminó por dirigirse a él directamente olvidando que supuestamente era de su amigo y no de Jason de quién estaban hablando.
Definitivamente le agradaba más cuando se comportaba de esa manera, para alguien que se esmeraba por demostrar sus fortalezas por sobre cualquier cosa que hubiera confesado algo tan pequeño como aquello, aunque fuera en contra de su voluntad, hacia que sumara puntos frente a Zoey. No estaba segura si era por el sauce o por esa casa pero la curiosidad afloraba en ella con más fuerza que de costumbre y en esos momentos no quería conocer al Jason que todos podían ver en los pasillos, no... ella quería descubrir más que eso.
Volvió su atención al hurón que parecía dispuesto a jugar a las escondidas escabulléndose entre las tablas sueltas de las escaleras para luego correr en medio de ellos desafiándolos. Chasqueó sus dedos para llamarle la atención y eso solo hizo que el animal intensificara su carrera, Zoey volvió a sonreír aunque esta vez tuvo el cuidado de hacerlo de forma más medida, la vez anterior solo había conseguido que su rostro le recordara los arañazos que cubrían su mejilla causándole un ligero ardor que se extendió hasta cerca de su cuello.
La afirmación de que no había muchas posibilidades de que pudieran regresar al castillo inmediatamente hizo que una nueva preocupación invadiera su mente. Lo más seguro era que Ayleen y Fiona ya hubieran notado su ausencia y si le preguntaban a Ezra las cosas no mejorarían en lo absoluto. Buscó la mirada de Jason ante la opción que éste le proponía y se quedó pensativa unos segundos.
- Dejamos nuestras cosas al pie del sauce - no había estado considerando todo lo que para una chica común habría implicado pasar la noche con un compañero, estaba preocupada por lo que pasaría si sus amigos hablaban con algún profesor de su ausencia - si no conseguimos recuperarlas mañana antes de que alguien más las vea vamos a estar en problemas.
Caminó hasta el pie de las escaleras y tomó asiento en el último peldaño mientras el hurón examinaba su alrededor - Probablemente Ayleen y Fly ya se dieron cuenta de mi ausencia, pueden creer que estoy con Ezra pero no por mucho tiempo aunque no se toparan con él, lo cual es muy poco probable, saben que nunca me quedo tan hasta tarde y mucho menos a pasar la noche entera.
Tenía la barbilla apoyada en la palma de su mano y hablaba más para sí que para su compañero por eso no fue hasta que terminó la frase que comprendió el verdadero peso de sus palabras. Nunca, ni siquiera cuando Ezra iba a visitarla durante las vacaciones habían pasado toda la noche juntos ¿Y la iba a pasar con el slytherin? Esta vez sintió un ardor muy distinto al del golpe en su mejilla, se había ruborizado completamente no solo por el rumbo que habían tomado sus pensamientos sino por lo que acababa de decir, era la clase de conversación que ningún chico estába interesado en tener por más amiga que sea la joven que tuviera en frente, de eso estaba casi segura.
- Creo que tendré que buscarme una mejor excusa que la del gato - dijo finalmente poniendo más atención de la necesaria en sus zapatos - ¿Ya sabes que les dirás a tus compañeros? Si los jefe de casa se enteran no va a ser algo agradable de presenciar.
No le gustaba mentir, sabía que era pésima en eso y que tarde o temprano la descubrían cuando lo hacía pero ahora que lo había visto desde otra perspectiva no creía que hubiera forma agradable de explicarle a Ezra que simplemente no había podido regresar a dormir en su habitación junto al resto de sus compañeras. De hecho, tampoco estaba segura de poderselo explicar a sus amigas. Dejó escapar el aire con fuerza dándose por vencida, no estaban haciendo nada malo así que no debería haber problema alguno en que los demás también lo vieran de esa manera.
- No sería justo que yo descansara y tú no - dijo después de un tiempo poniéndose de pie nuevamente y sacudiéndose el polvo de la ropa -
además tampoco podría dormir, fueron demasiadas emociones juntas para una noche. En lugar de eso podríamos poner algunos hechizos en la casa para que detectara si hay algún intruso cerca y de esa forma si te da sueño puedas dormir tranquilo... aunque nos hayamos dejado las capas del otro lado y el suelo se vea algo incómodo - agregó con una mueca mirando la sala - creo que yo aprovecharé para ver si se me ocurre alguna excusa decente que dar mañana, no te quiero involucrar en más problemas de los que ya te he dado - observó como el hurón volvía a dirigirse al lugar donde habían encontrado las ratas y decidió que lo mejor era no ver ese espectáculo - voy a volver a subir hasta que el señor de la casa termine de cenar, es una pena que el piano ya no pueda funcionar, pero tal vez pueda encontrar la forma de hacer música de otra manera... me ayuda a pensar.

Zoey Grünberg- 6º Hufflepuff - Prefecta
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Edad y Curso: 6to (16-17 años)
Mensajes: 140
Fecha de inscripción: 06/12/2011
Edad: 16
Re: Cayendo en la oscuridad
Le observaba en silencio, viendole con la espalda apoyada en una de las polvorientas paredes. No necesitaba ser un genio para saber que Zoey estaba preocupada y mucho que ver con ello tenía el hecho de tener que pasar una noche entera con él en una casa abandonada. Había pensado mil formas de compartir tiempo con la rubia tejona, desde ir a verle a Hogsmeade mientras tocaba algo en "Las Tres Escobas", hasta simplemente invitarla a dar un paseo por el lago. Aun así, cada idea era olvidada antes de ser mencionada siquiera al ver el fantasma de otro sujeto nublando cualquier tipo de intención por parte del Slytherin. Ezra, el buen Ezra...no había forma de que Jason siquiera buscase pasar por alto su imagen ni el compromiso que tenía con Zoey. A veces, la serpiente se mentía diciendo que simplemente la observaba en silencio para asegurarse que estuviese bien. Eran amigos, no había nada de malo en ello. Pero en cada momento de reflexión, cuando sus ojos se quedaban prendados del rostro de marfil de la muchacha, cuando se sonreía en silencio al verla bailar entre sus amigos, cuando recordaba el aroma fresco de su perfume y el tono suave de su voz, sintiendo que su corazón le pateaba en pecho, era cuando Jason caía en razones. Ella le gustaba...Y si no lo demostraba era por respeto a ella...por respeto a Ezra. Además...¿Y si ella luego se alejaba de él? Era preferible simplemente callar y sonreír en silencio, jugando a ser aquel a quien nada le importa y aprovechando los cortos segundos que podía pasar con ella.
Caer en esa casa era un castigo, pero a la vez, una bendición. Sin embargo, él no podía manifestarlo...Y en cierta forma, sentía culpa de sentirse dichoso en esos momentos. Más cuando le vio sentada en uno de los escalones con la mirada preocupada. Le tentó la idea de acercarse pero, era preferible darle espacio...Comprendía la situación muy a su pesar - ...Bueno, no es la primera vez que no llego a dormir a mi cuarto - respondió, sonriéndose para sí mientras miraba hacia otro lado. No entraría en detalles con la tejona de los amoríos que solía tener por los pasillos de Hogwarts o de las veces que se perdió por cuartos desconocidos. -Además, Sam siempre me cubre ...encontrará una excusa para explicar donde estoy si no me ven...Es capaz de decir que ...me metí en su cama... o algo así que me haga querer ahorcarlo. - diría esto ultimo con la mirada seria y los labios apretados, sabiendo que su amigo no dudaría en mancharle la reputación con mentiras si hacía falta...Noble, decía él. -Seh...muy noble...-
Al verla ponerse de pie, Jason asintió con la cabeza, dejando a Zoey subir sola al piso superior. - Yo me encargo de asegurar las cosas aquí abajo. Ve tranquila - diría, viéndole en silencio mientras ella subía las escaleras como una diosa de espesa cabellera rubia y mirada de hielo. Una vez que su silueta desapareció, Jason soltaría un suspiro molesto, bajando bruscamente la mano en la cual sostenía la varita - Demonios...- Todavía no tenía idea de cómo hacer para volver al colegio y, si buen podría aprovechar aquellos momentos, algo dentro de él gritaba que nada de eso sería correcto. Tal vez sí sentía algo por ella...Tal vez le tentaba la idea de lanzar a la mierda a Ezra y toda esa basura. Ella estaba sola arriesgándose frente el sauce boxeador ¿Donde estaba Ezra cuando debía protegerla? ...Esos pensamientos iban y venían en la mente de la serpiente cuando el sonido del hurón paseándose por sus pies le hizo bajar la mirada - ¿Que quieres? - preguntó el muchacho al pequeño animal quien, lejos de marcharse, se le quedó viendo con curiosidad. Jason levantó una ceja y se sonrió para sí mismo. Por alguna razón, en la soledad de la casa, en la quietud de la misma, recordando las viejas aventuras que habían tenido con sus amigos hacía años, sintió en su mente la voz de Drake. Fue una experiencia extraña, como si, a su lado, su viejo amigo estuviese ahí, viendo lo mismo que él veía - ¿Así que esta alimaña fue la causa de que nos fuésemos...? Todavía recuerdo tu cara, JS - La serpiente llevó la varita a la cintura acomodándola en su cinturón y se cruzó de brazos, respondiendo como si Drake estuviese en aquel sitio, hablándole - No fastidies...Tu también creís...- empezó a decir, pero se calló en seco. Jason volvió la mirada por encima de su hombro y se vio completamente solo, en medio de la oscuridad, con el hurón a sus pies. ¿Acaso había pensado que Drake estaba ahí? Por unos segundos, fue como si todo fuese parte de un recuerdo, como cuando le veía por momentos en pesadillas.
El Slytherin se llevó una mano al rostro y se quedó quieto en su sitio, tratando de calmarse mientras una rara sensación de completa soledad le invadía. Hacía tiempo, desde que la profesora Ivanka le ayudaba a controlar esos "fantasmas" de su mente, que no recordaba a Drake. Y ahora, esa noche, todo volvió como si nunca le hubiesen abandonado. La culpa cayó sobre él como una tonelada de ladrillos en sus hombros, tratando de contener aquello que sabía, era inevitable. Con cada día que pasaba, con cada noche que moría...Se iba un poco más lo poco que quedaba de Drake. Desde que aquella fatídica noche se llevó la vida de su mejor amigo, había hecho mil cosas para no sentirlo. Y ahora, en el simple recuerdo de una casa en penumbras, donde él y otros más buscaron hacer travesuras de adolescentes, el fantasma de Drake volvía a emerger de entre los muertos.
Mareado, así se sentía. Algo mareado, un poco perdido. Se dirigió hasta el primer escalón de la escalera, el mismo sitio donde Zoey había estado sentada momentos antes. Ya no había luz abajo, por el contrario, solo había sombras y el movimiento del pequeño roedor. -No se qué hacer , viejo...Me estoy...enloqueciendo... - replicó levemente, con la mirada clavada en la oscuridad. No entendía qué pasaba por su mente, que en momentos, escogía mostrarle la imagen de quien, desde el fondo de su alma, sabía que no volvería. Sintió la humedad de una lengua entre sus dedos, razón por la cual, bajo la mirada. El hurón, aquella pequeña alimaña se había trepado a su rodilla y buscaba llamar su atención...o. bien, comerle un dedo.- ...No pareces tan monstruoso viéndote así... - susurró Jason con una sonrisa apenada, mirando a la criatura y su rostro pequeño que apenas podía distinguir en la oscuridad. Con el dedo indice buscó acariciarle la cabeza, pero la pequeña sabandija saltó por su costado y empezó a subir las escaleras. La serpiente ladeó la mirada por encima del hombro y soltó un suspiro mientras volvía a perder sus ojos en la oscuridad. Se puso de pie, pesadamente y apretó los labios, viendo las sombras que sus ojos creaban en las penumbras como formas amorfas que se deshacían frente a él.
Con los ojos vidriosos, subió escalón por escalón, completamente desanimado, como si aun en su mente , pelease con la idea, la absurda idea de que, tal vez, estaba perdiendo la cordura. Debería hablar con la profesora Ivanka cuanto antes...debía arreglar eso. Caminó lentamente hacia la puerta de la habitación donde Zoey se encontraba y sin decir nada, se apoyó en el umbral de ésta, mirándole completamente abstraído, viéndole fijamente sin el menor rasgo de morbo en sus ojos -...Creo que... - empezó a decir, mientras sus ojos vidriosos se clavaban en la chica y apretaba los labios, bajando la mirada - ...Creo que...es mejor quedarme aquí...contigo... - replicó en voz baja, viéndole como nunca antes había visto a nadie pero con la mirada distante. Como si en el fondo, su mente no estuviese ahí. Como si se hubiese quedado con la visión de allá abajo.
Caer en esa casa era un castigo, pero a la vez, una bendición. Sin embargo, él no podía manifestarlo...Y en cierta forma, sentía culpa de sentirse dichoso en esos momentos. Más cuando le vio sentada en uno de los escalones con la mirada preocupada. Le tentó la idea de acercarse pero, era preferible darle espacio...Comprendía la situación muy a su pesar - ...Bueno, no es la primera vez que no llego a dormir a mi cuarto - respondió, sonriéndose para sí mientras miraba hacia otro lado. No entraría en detalles con la tejona de los amoríos que solía tener por los pasillos de Hogwarts o de las veces que se perdió por cuartos desconocidos. -Además, Sam siempre me cubre ...encontrará una excusa para explicar donde estoy si no me ven...Es capaz de decir que ...me metí en su cama... o algo así que me haga querer ahorcarlo. - diría esto ultimo con la mirada seria y los labios apretados, sabiendo que su amigo no dudaría en mancharle la reputación con mentiras si hacía falta...Noble, decía él. -Seh...muy noble...-
Al verla ponerse de pie, Jason asintió con la cabeza, dejando a Zoey subir sola al piso superior. - Yo me encargo de asegurar las cosas aquí abajo. Ve tranquila - diría, viéndole en silencio mientras ella subía las escaleras como una diosa de espesa cabellera rubia y mirada de hielo. Una vez que su silueta desapareció, Jason soltaría un suspiro molesto, bajando bruscamente la mano en la cual sostenía la varita - Demonios...- Todavía no tenía idea de cómo hacer para volver al colegio y, si buen podría aprovechar aquellos momentos, algo dentro de él gritaba que nada de eso sería correcto. Tal vez sí sentía algo por ella...Tal vez le tentaba la idea de lanzar a la mierda a Ezra y toda esa basura. Ella estaba sola arriesgándose frente el sauce boxeador ¿Donde estaba Ezra cuando debía protegerla? ...Esos pensamientos iban y venían en la mente de la serpiente cuando el sonido del hurón paseándose por sus pies le hizo bajar la mirada - ¿Que quieres? - preguntó el muchacho al pequeño animal quien, lejos de marcharse, se le quedó viendo con curiosidad. Jason levantó una ceja y se sonrió para sí mismo. Por alguna razón, en la soledad de la casa, en la quietud de la misma, recordando las viejas aventuras que habían tenido con sus amigos hacía años, sintió en su mente la voz de Drake. Fue una experiencia extraña, como si, a su lado, su viejo amigo estuviese ahí, viendo lo mismo que él veía - ¿Así que esta alimaña fue la causa de que nos fuésemos...? Todavía recuerdo tu cara, JS - La serpiente llevó la varita a la cintura acomodándola en su cinturón y se cruzó de brazos, respondiendo como si Drake estuviese en aquel sitio, hablándole - No fastidies...Tu también creís...- empezó a decir, pero se calló en seco. Jason volvió la mirada por encima de su hombro y se vio completamente solo, en medio de la oscuridad, con el hurón a sus pies. ¿Acaso había pensado que Drake estaba ahí? Por unos segundos, fue como si todo fuese parte de un recuerdo, como cuando le veía por momentos en pesadillas.
El Slytherin se llevó una mano al rostro y se quedó quieto en su sitio, tratando de calmarse mientras una rara sensación de completa soledad le invadía. Hacía tiempo, desde que la profesora Ivanka le ayudaba a controlar esos "fantasmas" de su mente, que no recordaba a Drake. Y ahora, esa noche, todo volvió como si nunca le hubiesen abandonado. La culpa cayó sobre él como una tonelada de ladrillos en sus hombros, tratando de contener aquello que sabía, era inevitable. Con cada día que pasaba, con cada noche que moría...Se iba un poco más lo poco que quedaba de Drake. Desde que aquella fatídica noche se llevó la vida de su mejor amigo, había hecho mil cosas para no sentirlo. Y ahora, en el simple recuerdo de una casa en penumbras, donde él y otros más buscaron hacer travesuras de adolescentes, el fantasma de Drake volvía a emerger de entre los muertos.
Mareado, así se sentía. Algo mareado, un poco perdido. Se dirigió hasta el primer escalón de la escalera, el mismo sitio donde Zoey había estado sentada momentos antes. Ya no había luz abajo, por el contrario, solo había sombras y el movimiento del pequeño roedor. -No se qué hacer , viejo...Me estoy...enloqueciendo... - replicó levemente, con la mirada clavada en la oscuridad. No entendía qué pasaba por su mente, que en momentos, escogía mostrarle la imagen de quien, desde el fondo de su alma, sabía que no volvería. Sintió la humedad de una lengua entre sus dedos, razón por la cual, bajo la mirada. El hurón, aquella pequeña alimaña se había trepado a su rodilla y buscaba llamar su atención...o. bien, comerle un dedo.- ...No pareces tan monstruoso viéndote así... - susurró Jason con una sonrisa apenada, mirando a la criatura y su rostro pequeño que apenas podía distinguir en la oscuridad. Con el dedo indice buscó acariciarle la cabeza, pero la pequeña sabandija saltó por su costado y empezó a subir las escaleras. La serpiente ladeó la mirada por encima del hombro y soltó un suspiro mientras volvía a perder sus ojos en la oscuridad. Se puso de pie, pesadamente y apretó los labios, viendo las sombras que sus ojos creaban en las penumbras como formas amorfas que se deshacían frente a él.
Con los ojos vidriosos, subió escalón por escalón, completamente desanimado, como si aun en su mente , pelease con la idea, la absurda idea de que, tal vez, estaba perdiendo la cordura. Debería hablar con la profesora Ivanka cuanto antes...debía arreglar eso. Caminó lentamente hacia la puerta de la habitación donde Zoey se encontraba y sin decir nada, se apoyó en el umbral de ésta, mirándole completamente abstraído, viéndole fijamente sin el menor rasgo de morbo en sus ojos -...Creo que... - empezó a decir, mientras sus ojos vidriosos se clavaban en la chica y apretaba los labios, bajando la mirada - ...Creo que...es mejor quedarme aquí...contigo... - replicó en voz baja, viéndole como nunca antes había visto a nadie pero con la mirada distante. Como si en el fondo, su mente no estuviese ahí. Como si se hubiese quedado con la visión de allá abajo.

Jason Sveinsson- 7º Slytherin
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Edad y Curso: 7mo (17-18 años)
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Fecha de inscripción: 05/12/2011
Re: Cayendo en la oscuridad
Inclinó su cabeza hacia la derecha buscando una nueva perspectiva del piano que estaba frente a ella e hizo una mueca. Se suponía que una de sus mejores calificaciones la tenía en encantamientos ¿Cómo no iba a saber que movimiento de varita realizar para reparar el instrumento? Había pasado demasiado tiempo desde que alguien lo hubiera usado pero Zoey se negaba a dejar que se siguiera consumiendo. Conocía algunos hechizos similares pero no estaba segura de que funcionaran con algún leve cambio y en todo caso podía resultar demasiado arriesgado si no había nadie más capacitado que ella que pudiera deshacerlo, no subestimaba a Jason pero era mejor no seguir tentando su suerte.
Ahora debía concentrarse en lo que diría a la mañana siguiente. Suponiendo que encontraran una manera segura de salir de la casa sin ser vistos (no era posible que entre los dos no fueran capaces de dar con una solución), lo primero sería recuperar su bolso y las capas que habían quedado al pie del sauce antes de que alguien se percatara de ello. Lo segundo, ver como iba a justificar los rasguños que surcaban su mejilla. Podría ir a ver a la enfermera para que le diera algo que mejorara su aspecto antes de ver a sus compañeros pero ¿Qué le diría? tal vez culpar algunas de las plantas más hostiles del invernadero fuera buena idea, después de todo solo sería una mentira a medias.
No iba a ser sencillo y lo sabía, tendría los minutos contados para hacer todo aquello antes de cruzarse con nadie pero no se le ocurría nada mejor. Solo faltaba lo más importante, justificar su ausencia. Caminó hasta la ventana desde donde se podían apreciar algunas luces de los negocios de Hogsmeade, jamás había visto el pueblo de noche con sus verdaderos pobladores recorriendo las calles y sin alumnos gritando o corriendo entre la gente... y tampoco lo haría ahora. La casa estaba demasiado alejada como para distinguir algo mas que no fueran solo las luces o manchas oscuras donde debían estar las tiendas por lo que solo podía dejar volar su imaginación. El recuerdo de las palabras que había usado Jason para adivinar las excusas que Sam le pondría a su ausencia la hicieron sonreír ¿Por qué Ezra no podía ser así? Él habría montado todo un espectáculo contra la sola idea de acercarse al sauce boxeador.
La sonrisa que se reflejaba en el vidrio de la ventana por la luz que emitía su varita se esfumó con rapidez ¿Desde cuándo pensaba así de él? Ella siempre había admirado lo racional que era Ezra para afrontar las situaciones, no tenía motivo para que ahora aquello le molestara. Una opresión en su pecho de culpabilidad que no había experimentado antes la invadió, porque en el fondo sentía que era mejor que él no estuviera allí.
Algo suave y peludo se enredó en sus pies obligándola a bajar la vista para encontrarse con el hurón que se veía satisfecho, pero esta vez Zoey casi no reparó en él todavía sumergida en sus propios pensamientos. Apenas unos segundos después la figura de Jason apareció quedándose en el umbral de la puerta, estaba a punto de preguntarle por los hechizos que debía poner en la planta baja cuando percibió que algo no andaba bien.
- ¿Pasó algo? - le preguntó caminando lentamente hasta él. El singular brillo en su mirada la desconcertó, se veía... ¿Fracturado? como si algo lo hubiera golpeado con tal fuerza que no pudo reacomodar las piezas en su lugar. Era una comparación peculiar pero esa había sido su primera impresión al verlo de pie más real que nunca y a la vez completamente diferente.
Desvió la mirada hacia la oscuridad proveniente de la planta baja buscando alguna justificación pero sabía que sería en vano, ella acababa de estar allí y no había visto nada que pudiera justificar aquel cambio de actitud en Jason. Buscó su mirada sin saber porque aquella opresión en el pecho aumentaba y tomó una de sus manos esperando que él reaccionara. Estaba allí, frente a ella y le acababa de hablar pero parecía ausente, demasiado lejano. Jaló suavemente de su mano para que terminara de ingresar a la habitación pero cuando lo logró no lo soltó de inmediato.
- Más tarde me puedo encargar de los hechizos que falten - sugirió sabiendo que de todas formas aquello no podía haberle afectado de ninguna manera - ¿Hay algo que quieras contarme? ¿Algo que te haya molestado? - "dolido" quiso decir pero prefirió evitar que él se pusiera a la defensiva, creía conocerlo al menos un poco.
Estaba rompiendo muchas de las que sin duda eran normas personales para él, había cedido a acompañarla aún en contra de su voluntad y reconocido que un simple hurón logró asustarlo años atrás así que no quería forzarlo a hablar de algo que pudiera resultar muy íntimo para él, aunque muriera de ganas por saber que era aquello que lo atormentaba.
- O podemos hacer otra cosa, el piano definitivamente no funciona pero si quieres te puedo cantar algo - realmente no estaba muy segura de lo que estaba diciendo pero quería aliviarlo de alguna manera - dicen que la música ayuda a despejar la mente y calmar el corazón.
Ahora debía concentrarse en lo que diría a la mañana siguiente. Suponiendo que encontraran una manera segura de salir de la casa sin ser vistos (no era posible que entre los dos no fueran capaces de dar con una solución), lo primero sería recuperar su bolso y las capas que habían quedado al pie del sauce antes de que alguien se percatara de ello. Lo segundo, ver como iba a justificar los rasguños que surcaban su mejilla. Podría ir a ver a la enfermera para que le diera algo que mejorara su aspecto antes de ver a sus compañeros pero ¿Qué le diría? tal vez culpar algunas de las plantas más hostiles del invernadero fuera buena idea, después de todo solo sería una mentira a medias.
No iba a ser sencillo y lo sabía, tendría los minutos contados para hacer todo aquello antes de cruzarse con nadie pero no se le ocurría nada mejor. Solo faltaba lo más importante, justificar su ausencia. Caminó hasta la ventana desde donde se podían apreciar algunas luces de los negocios de Hogsmeade, jamás había visto el pueblo de noche con sus verdaderos pobladores recorriendo las calles y sin alumnos gritando o corriendo entre la gente... y tampoco lo haría ahora. La casa estaba demasiado alejada como para distinguir algo mas que no fueran solo las luces o manchas oscuras donde debían estar las tiendas por lo que solo podía dejar volar su imaginación. El recuerdo de las palabras que había usado Jason para adivinar las excusas que Sam le pondría a su ausencia la hicieron sonreír ¿Por qué Ezra no podía ser así? Él habría montado todo un espectáculo contra la sola idea de acercarse al sauce boxeador.
La sonrisa que se reflejaba en el vidrio de la ventana por la luz que emitía su varita se esfumó con rapidez ¿Desde cuándo pensaba así de él? Ella siempre había admirado lo racional que era Ezra para afrontar las situaciones, no tenía motivo para que ahora aquello le molestara. Una opresión en su pecho de culpabilidad que no había experimentado antes la invadió, porque en el fondo sentía que era mejor que él no estuviera allí.
Algo suave y peludo se enredó en sus pies obligándola a bajar la vista para encontrarse con el hurón que se veía satisfecho, pero esta vez Zoey casi no reparó en él todavía sumergida en sus propios pensamientos. Apenas unos segundos después la figura de Jason apareció quedándose en el umbral de la puerta, estaba a punto de preguntarle por los hechizos que debía poner en la planta baja cuando percibió que algo no andaba bien.
- ¿Pasó algo? - le preguntó caminando lentamente hasta él. El singular brillo en su mirada la desconcertó, se veía... ¿Fracturado? como si algo lo hubiera golpeado con tal fuerza que no pudo reacomodar las piezas en su lugar. Era una comparación peculiar pero esa había sido su primera impresión al verlo de pie más real que nunca y a la vez completamente diferente.
Desvió la mirada hacia la oscuridad proveniente de la planta baja buscando alguna justificación pero sabía que sería en vano, ella acababa de estar allí y no había visto nada que pudiera justificar aquel cambio de actitud en Jason. Buscó su mirada sin saber porque aquella opresión en el pecho aumentaba y tomó una de sus manos esperando que él reaccionara. Estaba allí, frente a ella y le acababa de hablar pero parecía ausente, demasiado lejano. Jaló suavemente de su mano para que terminara de ingresar a la habitación pero cuando lo logró no lo soltó de inmediato.
- Más tarde me puedo encargar de los hechizos que falten - sugirió sabiendo que de todas formas aquello no podía haberle afectado de ninguna manera - ¿Hay algo que quieras contarme? ¿Algo que te haya molestado? - "dolido" quiso decir pero prefirió evitar que él se pusiera a la defensiva, creía conocerlo al menos un poco.
Estaba rompiendo muchas de las que sin duda eran normas personales para él, había cedido a acompañarla aún en contra de su voluntad y reconocido que un simple hurón logró asustarlo años atrás así que no quería forzarlo a hablar de algo que pudiera resultar muy íntimo para él, aunque muriera de ganas por saber que era aquello que lo atormentaba.
- O podemos hacer otra cosa, el piano definitivamente no funciona pero si quieres te puedo cantar algo - realmente no estaba muy segura de lo que estaba diciendo pero quería aliviarlo de alguna manera - dicen que la música ayuda a despejar la mente y calmar el corazón.

Zoey Grünberg- 6º Hufflepuff - Prefecta
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Edad y Curso: 6to (16-17 años)
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Fecha de inscripción: 06/12/2011
Edad: 16
Re: Cayendo en la oscuridad
Todavía se encontraba en su propio circulo de existencia. La oscuridad latente, la visión a sus espaldas eran flashes que no podía dejar atrás. Al punto tal que solo el roce de la mano de Zoey hizo que él volviese en sí, clavando en ella sus ojos azules cual pedazos de oceano. No había escuchado nada de lo que ella dijo antes, a ese grado de abstracción se había sometido, tratando de acomodar las piezas de un espíritu que parecía erosionar con los azotes del tiempo. Sus brazos estaban pesados, pero aun así, las manos de Zoey, ese roce suave de sus dedos de algodón los cuales ni el polvo, ni la suciedad del lugar podrían arrebatar de su exquisito tacto. ¿Por qué le preguntaba si algo le había molestado? Por instantes, se le quedó viendo con la mirada fija en sus ojos de jade, tratando de entender qué quería decir con esas palabras. Alcanzó a ver algo en la mirada pura de la muchacha, algo que él entendía como interés...preocupación. No recordaba la ultima vez que alguien le había mirado así...Como si esas miradas fuesen aquellas que él evitaba como una estocada directa a su orgullo pero, en ese momento, fue la mirada de ella la que hizo que todo su mundo dejase de girar. Simplemente fue ella, solo ella frente a él, viendole a los ojos. Logró traerlo hacía si con la sola fuerza de sus potentes ojos verdes. Si bien, en sus labios se dibujó una sonrisa algo resignada, fue aquello que sintió dentro de su ser lo que le alarmó. Ella tenía el poder de traerlo de vuelta solo con verle, solo con hablarle, como si la tormenta de su inconsciente cesara ante las palabras suaves de Zoey. Le recordó a las viejas leyendas de la bestia domada por el canto de la princesa ¿Él era la bestia?...¿Ella era su princesa? -No...no... - se dijo a si mismo y bajó la mirada, todavía sorprendido, frunciendo el seño ensimismado.
-Nada me molestó... - empezó a decir, soltando el aire que se había empacado en su pecho, tratando de dominarse. Aun así, sus facciones no podían volver a la normalidad, como si buscasen soltar todo aquello que había consumido a la serpiente por meses, por años - No he sido...del todo sincero contigo. Ni conmigo - trató de excusarse mientras su estomago empezaba a anudarse. Como un quinceañero, sintió el ardor en sus mejillas antes de poder replicar cualquier cosa. - Y no me preguntes por qué quiero serlo ahora...porque no lo se - dijo secamente, caminando hacia la silla que estaba frente al piano lleno de polvo. - No deseo despejarme...siento que si lo hago...volveré a ocultar esto y tarde o temprano voy a enloquecerme.- aclaró firmemente, rascando su entrecejo con la diestra mientras sus codos se apoyan sobre las rodillas.
La "verdad", el Slytherin siempre se manejó estrictamente con ella. Y ahora, por olvidar esa verdad, su mente estaba a punto de quebrarse. -Tal vez si me parezco a este... árbol - replicó, recordando la primer charla que mantuvieron con la tejona frente al Sauce boxeador antes de caer en su trampa oculta y ser tragados por ese lugar encantado - Cuando estaba allá abajo, recordé a Drake. No se si lo conociste, Zoey. Él salió con Ayleen, amiga tuya y era el capitan del equipo de Quidditch antes de desaparecer.- empezó a explicar mientras veía a la muchacha- Además... era mi mejor amigo. Y él, en varias ocasiones, me dijo lo mismo que me dijiste hace unas horas - mientras hablaba, sus ojos estaban sobre los de ella en una especie de confesión que daba sin entender por qué. Simplemente necesitaba hablar, algo que por años, había olvidado que podía hacer. - Yo soy igual a este árbol, no porque oculte cosas. De hecho, a lo que me preguntes responderé con una verdad hiriente...Me parezco a él porque... - empieza a decir, cerrando el puño con amargura, mientras veía su propia mano a la altura de su rostro - Porque soy peligroso. Porque así me educaron. Porque, yo sí gano las cosas con violencia. Y lastimo a la gente porque así debo ser... Así aprendí a ser. - replicó. Sin darse cuenta, su garganta empezaría a ahogarse, tratando de someter a una emoción contenida aquello que estaba diciendo - No conozco otra manera de ser. Si me provocan, respondo. Y como ese maldito árbol, si alguien se acerca a mi... golpeo - susurró, mordiendo sus propios labios - No sabes qué pasó con Fiona ¿verdad? - susurró ahogadamente, con la cabeza a gachas, viendo sus propias manos. - Ella me atacó...y luego la hice sentir muy mal por eso. Al punto en el cual me pidió que la hiriese. Pude perdonarle, pero no...la aparté. Cada intento de ella de acercarse era para que yo la maltratase - sus ojos aun clavados en sus manos mientras estas se abrían y se cerraban, empezaron a empañarse a pesar de ser su mirada, la mirada de alguien enfadado - Me pidió que la lastimase...Y lo hice. La besé, la humillé y le dije que era una mujer fácil. Yo fui la causa por la cual ella estaba tan extraña por tantos días - cerró los ojos finalmente, dejando escapar un suspiro ahogado - Yo... - con la mirada llena de pesar, levantó los ojos y los clavó en la tejona, viéndole fijamente, como si todo castigo que hubiese en el mundo solo pudiese venir de sus palabras - ¿Aun piensas que soy bueno? Yo soy como este árbol al cual te acercaste y terminó por lastimarte el rostro- dijo con notorio pesar.
No agregaría más nada. Su confesión había llegado por una razón que solo él entendía. Era una bestia, y como toda bestia, lastimaba a quienes se le acercaban. Él, por propia voluntad no iba a alejarse de su princesa, así supiese que alguien le esperaba. En las historias, la princesa se enamora de la bestia y lo convierte en un ser humano...Jason no creía en ese tipo de historias. Para él, esta terminaría con la princesa... con su princesa, en los brazos de otro. Luego de ella saber quién era él...la verdadera cara que nunca a nadie había mostrado, ella se aterraría, se alejaría. Así debía ser. ¿por qué?...Porque ella podía doblegarlo y él no estaba seguro de cómo reaccionar ante ello.
-Nada me molestó... - empezó a decir, soltando el aire que se había empacado en su pecho, tratando de dominarse. Aun así, sus facciones no podían volver a la normalidad, como si buscasen soltar todo aquello que había consumido a la serpiente por meses, por años - No he sido...del todo sincero contigo. Ni conmigo - trató de excusarse mientras su estomago empezaba a anudarse. Como un quinceañero, sintió el ardor en sus mejillas antes de poder replicar cualquier cosa. - Y no me preguntes por qué quiero serlo ahora...porque no lo se - dijo secamente, caminando hacia la silla que estaba frente al piano lleno de polvo. - No deseo despejarme...siento que si lo hago...volveré a ocultar esto y tarde o temprano voy a enloquecerme.- aclaró firmemente, rascando su entrecejo con la diestra mientras sus codos se apoyan sobre las rodillas.
La "verdad", el Slytherin siempre se manejó estrictamente con ella. Y ahora, por olvidar esa verdad, su mente estaba a punto de quebrarse. -Tal vez si me parezco a este... árbol - replicó, recordando la primer charla que mantuvieron con la tejona frente al Sauce boxeador antes de caer en su trampa oculta y ser tragados por ese lugar encantado - Cuando estaba allá abajo, recordé a Drake. No se si lo conociste, Zoey. Él salió con Ayleen, amiga tuya y era el capitan del equipo de Quidditch antes de desaparecer.- empezó a explicar mientras veía a la muchacha- Además... era mi mejor amigo. Y él, en varias ocasiones, me dijo lo mismo que me dijiste hace unas horas - mientras hablaba, sus ojos estaban sobre los de ella en una especie de confesión que daba sin entender por qué. Simplemente necesitaba hablar, algo que por años, había olvidado que podía hacer. - Yo soy igual a este árbol, no porque oculte cosas. De hecho, a lo que me preguntes responderé con una verdad hiriente...Me parezco a él porque... - empieza a decir, cerrando el puño con amargura, mientras veía su propia mano a la altura de su rostro - Porque soy peligroso. Porque así me educaron. Porque, yo sí gano las cosas con violencia. Y lastimo a la gente porque así debo ser... Así aprendí a ser. - replicó. Sin darse cuenta, su garganta empezaría a ahogarse, tratando de someter a una emoción contenida aquello que estaba diciendo - No conozco otra manera de ser. Si me provocan, respondo. Y como ese maldito árbol, si alguien se acerca a mi... golpeo - susurró, mordiendo sus propios labios - No sabes qué pasó con Fiona ¿verdad? - susurró ahogadamente, con la cabeza a gachas, viendo sus propias manos. - Ella me atacó...y luego la hice sentir muy mal por eso. Al punto en el cual me pidió que la hiriese. Pude perdonarle, pero no...la aparté. Cada intento de ella de acercarse era para que yo la maltratase - sus ojos aun clavados en sus manos mientras estas se abrían y se cerraban, empezaron a empañarse a pesar de ser su mirada, la mirada de alguien enfadado - Me pidió que la lastimase...Y lo hice. La besé, la humillé y le dije que era una mujer fácil. Yo fui la causa por la cual ella estaba tan extraña por tantos días - cerró los ojos finalmente, dejando escapar un suspiro ahogado - Yo... - con la mirada llena de pesar, levantó los ojos y los clavó en la tejona, viéndole fijamente, como si todo castigo que hubiese en el mundo solo pudiese venir de sus palabras - ¿Aun piensas que soy bueno? Yo soy como este árbol al cual te acercaste y terminó por lastimarte el rostro- dijo con notorio pesar.
No agregaría más nada. Su confesión había llegado por una razón que solo él entendía. Era una bestia, y como toda bestia, lastimaba a quienes se le acercaban. Él, por propia voluntad no iba a alejarse de su princesa, así supiese que alguien le esperaba. En las historias, la princesa se enamora de la bestia y lo convierte en un ser humano...Jason no creía en ese tipo de historias. Para él, esta terminaría con la princesa... con su princesa, en los brazos de otro. Luego de ella saber quién era él...la verdadera cara que nunca a nadie había mostrado, ella se aterraría, se alejaría. Así debía ser. ¿por qué?...Porque ella podía doblegarlo y él no estaba seguro de cómo reaccionar ante ello.

Jason Sveinsson- 7º Slytherin
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Edad y Curso: 7mo (17-18 años)
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Fecha de inscripción: 05/12/2011
Re: Cayendo en la oscuridad
Lo había escuchado en silencio tratando de seguir aquel extraño razonamiento que mezclaba recuerdos y algo parecido al remordimiento, pero lo cierto era que no estaba entendiendo a donde quería llegar. Habló de Drake, alguien que solo había conocido de vista y por las palabras que Ayleen usaba para describirlo; de la conversación que habían tenido en la que ella había hablado de más comparándolo con el sauce... y aunque en su momento él lo había negado ahora le daba la razón ¿Qué había cambiado?
Lo hacía como si llevara mucho tiempo guardando todo aquello, impulsado de alguna forma por una fuerza mayor que él. Quizás la misma que lo había atormentado en la oscuridad de la planta baja y que lo había sumido en ese estado en el que Zoey todavía dudaba como describir.
La rubia podía pasar gran parte del día sumergida en su propio mundo pero no era ajena a la forma en que la gran mayoría de los estudiantes observaban a Jason, le tenían respeto... uno que mucha veces se mezclaba con el miedo pero jamás había creído que tuvieran verdaderos fundamentos para sentir lo último. Ahora él le decía que sí, que tenían razón en temerle y si no lo estaba entendiendo mal le aconsejaba a ella hacer lo mismo. Separó los labios para replicar pero las palabras no salieron de su garganta, se le enredaron en la lengua cuando el slytherin continúo su explicación esta vez revelando que era lo que había sucedido realmente entre él y Fiona.
Tampoco fue capaz de decir nada una vez que él terminó el relato, se quedó de pie junto al piano observándolo como si esperase a que se retractara de un momento a otro con aquellas palabras todavía palpitándole en los oídos. Pero no lo hizo y cuando Jason levantó el rostro para mirarla nuevamente no pudo evitar retroceder ¿Qué había hecho? ¿Qué necesidad había tenido de lastimar a Fiona de esa manera tan injusta y desleal? Fly podía haber herido su orgullo pero él había hecho mucho más que eso. Ese debía haber sido su primer beso, el que había reservado para una persona especial como tantas veces lo habían hablado en la habitación que compartían y él se lo había arrebatado ¿Por qué? Simplemente porque podía.
Su rostro reflejaba la confusión y en algún punto la decepción que sentía por lo que acababa de escuchar ¿Cómo se había podido equivocar tanto con una persona? Y él simplemente se excusaba en que no conocía otra forma de ser que no fuera dañando todo lo que lo rodeaba.
- Creo que lo mejor va a ser que te quedes aquí - hubo una pausa incómoda en la que evitó mirarlo negándose a creer que la persona que se había arriesgado por un desconocido frente al sauce boxeador pudiera ser la misma que era capaz de cualquier cosa por orgullo - voy a estar en la planta baja hasta que encuentre una forma de que podamos volver al castillo.
No se detuvo a contestar su pregunta sobre si aún lo consideraba alguien bueno ¿Qué quería que le respondiera? Bajó apresuradamente las escaleras con la varita en alto para iluminarse el camino. Nunca le había gustado juzgar a las personas pero era inevitable que sintiera ganas de golpearlo por lo que le había hecho a Fly; por eso se había ido prácticamente corriendo... ella no era así. Si él se dejaba arrastrar por las emociones del momento y tomar todo lo que tenía al alcance de su mano Zoey era todo lo contrario y le demostraría que las cosas no se resolvían con violencia.
Había supuesto muchas cosas como la razón del comportamiento esquivo de Fiona y un posible beso había estado entre ellas pero en un contexto totalmente diferente. ¿Jason sabía que ella no había besado a nadie antes? Y en todo caso ¿Lo sabía antes de hacerlo pero no le importó? No tenía mucho sentido, era conocido por todos el ambiente tenso que se generaba cuando estaban cerca y sus continuas disputas pero nada justificaba llegar a ese extremo. Dejó que la luz de la varita se extinguiera a los pies de la escalera y comenzó a caminar a ciegas guiándose solo por su instinto y por la impotencia que sentía.
Zoey era leal a los suyos y si lastimaban a alguno de sus amigos era aún peor a que le hicieran algo directamente a ella. Pero en este caso los dos eran sus amigos y cuanto más lo pensaba más se mezclaban las ideas en su cabeza. No iba a justificar a Jason porque no había manera en que pudiera hacerlo pero la actitud que Fly había tenido en esos días no concordaba del todo con lo que él le había dicho. Estaba ausente, diferente pero no como creía que debía estar alguien al que le obligaron a hacer algo tan íntimo como aquello ¿Por qué Fiona no le había contado nada si entre ellas nunca había secretos? ¿Era posible que para ella ese beso hubiera significado más que una simple venganza?
Se tropezó con algo antes de llegar a la barandilla que la ayudaría a subir las escaleras guiándose por el tacto, ni siquiera se molestaría por buscar la varita tenía tiempo de sobra.
- ¿La besaste a la fuerza? - le preguntó a Jason ingresando nuevamente en la habitación - Porque sinceramente no sé que esperas que te diga, Fly es una de las personas más importantes que tengo en mi vida y vienes a decirme que la lastimaste con conocimiento de causa - suspiró visiblemente contrariada apartándose el cabello del rostro con brusquedad - ¿Para qué me lo dijiste? ¿Por qué no dejaste que me lo contara ella? Porque no veo relación entre lo que dices y en cómo estás ahora, para ser alguien tan acostumbrado a destruir todo lo que tiene cerca no pareces muy feliz. ¿Qué ganas con ser así? Y no me digas que es lo único que conoces porque eso no es justificativo, cada uno elige su destino y si lastimas a alguien es porque así lo quieres.
Se detuvo junto a la ventana haciendo esfuerzos por mantener la calma, no tenía idea de como había reaccionado Fiona en su momento pero era su amiga y si tenía que defenderla lo haría frente a cualquiera. Inconscientemente se estiró los puños del sweater tejido que llevaba puesto y volvió a enfrentar a Jason.
- Fiona no se merecía que le hicieras eso y estoy segura que tú tampoco ¿Por qué te empeñas en hacer que todos quieran alejarse de ti? ¿De qué tienes miedo?
Lo hacía como si llevara mucho tiempo guardando todo aquello, impulsado de alguna forma por una fuerza mayor que él. Quizás la misma que lo había atormentado en la oscuridad de la planta baja y que lo había sumido en ese estado en el que Zoey todavía dudaba como describir.
La rubia podía pasar gran parte del día sumergida en su propio mundo pero no era ajena a la forma en que la gran mayoría de los estudiantes observaban a Jason, le tenían respeto... uno que mucha veces se mezclaba con el miedo pero jamás había creído que tuvieran verdaderos fundamentos para sentir lo último. Ahora él le decía que sí, que tenían razón en temerle y si no lo estaba entendiendo mal le aconsejaba a ella hacer lo mismo. Separó los labios para replicar pero las palabras no salieron de su garganta, se le enredaron en la lengua cuando el slytherin continúo su explicación esta vez revelando que era lo que había sucedido realmente entre él y Fiona.
Tampoco fue capaz de decir nada una vez que él terminó el relato, se quedó de pie junto al piano observándolo como si esperase a que se retractara de un momento a otro con aquellas palabras todavía palpitándole en los oídos. Pero no lo hizo y cuando Jason levantó el rostro para mirarla nuevamente no pudo evitar retroceder ¿Qué había hecho? ¿Qué necesidad había tenido de lastimar a Fiona de esa manera tan injusta y desleal? Fly podía haber herido su orgullo pero él había hecho mucho más que eso. Ese debía haber sido su primer beso, el que había reservado para una persona especial como tantas veces lo habían hablado en la habitación que compartían y él se lo había arrebatado ¿Por qué? Simplemente porque podía.
Su rostro reflejaba la confusión y en algún punto la decepción que sentía por lo que acababa de escuchar ¿Cómo se había podido equivocar tanto con una persona? Y él simplemente se excusaba en que no conocía otra forma de ser que no fuera dañando todo lo que lo rodeaba.
- Creo que lo mejor va a ser que te quedes aquí - hubo una pausa incómoda en la que evitó mirarlo negándose a creer que la persona que se había arriesgado por un desconocido frente al sauce boxeador pudiera ser la misma que era capaz de cualquier cosa por orgullo - voy a estar en la planta baja hasta que encuentre una forma de que podamos volver al castillo.
No se detuvo a contestar su pregunta sobre si aún lo consideraba alguien bueno ¿Qué quería que le respondiera? Bajó apresuradamente las escaleras con la varita en alto para iluminarse el camino. Nunca le había gustado juzgar a las personas pero era inevitable que sintiera ganas de golpearlo por lo que le había hecho a Fly; por eso se había ido prácticamente corriendo... ella no era así. Si él se dejaba arrastrar por las emociones del momento y tomar todo lo que tenía al alcance de su mano Zoey era todo lo contrario y le demostraría que las cosas no se resolvían con violencia.
Había supuesto muchas cosas como la razón del comportamiento esquivo de Fiona y un posible beso había estado entre ellas pero en un contexto totalmente diferente. ¿Jason sabía que ella no había besado a nadie antes? Y en todo caso ¿Lo sabía antes de hacerlo pero no le importó? No tenía mucho sentido, era conocido por todos el ambiente tenso que se generaba cuando estaban cerca y sus continuas disputas pero nada justificaba llegar a ese extremo. Dejó que la luz de la varita se extinguiera a los pies de la escalera y comenzó a caminar a ciegas guiándose solo por su instinto y por la impotencia que sentía.
Zoey era leal a los suyos y si lastimaban a alguno de sus amigos era aún peor a que le hicieran algo directamente a ella. Pero en este caso los dos eran sus amigos y cuanto más lo pensaba más se mezclaban las ideas en su cabeza. No iba a justificar a Jason porque no había manera en que pudiera hacerlo pero la actitud que Fly había tenido en esos días no concordaba del todo con lo que él le había dicho. Estaba ausente, diferente pero no como creía que debía estar alguien al que le obligaron a hacer algo tan íntimo como aquello ¿Por qué Fiona no le había contado nada si entre ellas nunca había secretos? ¿Era posible que para ella ese beso hubiera significado más que una simple venganza?
Se tropezó con algo antes de llegar a la barandilla que la ayudaría a subir las escaleras guiándose por el tacto, ni siquiera se molestaría por buscar la varita tenía tiempo de sobra.
- ¿La besaste a la fuerza? - le preguntó a Jason ingresando nuevamente en la habitación - Porque sinceramente no sé que esperas que te diga, Fly es una de las personas más importantes que tengo en mi vida y vienes a decirme que la lastimaste con conocimiento de causa - suspiró visiblemente contrariada apartándose el cabello del rostro con brusquedad - ¿Para qué me lo dijiste? ¿Por qué no dejaste que me lo contara ella? Porque no veo relación entre lo que dices y en cómo estás ahora, para ser alguien tan acostumbrado a destruir todo lo que tiene cerca no pareces muy feliz. ¿Qué ganas con ser así? Y no me digas que es lo único que conoces porque eso no es justificativo, cada uno elige su destino y si lastimas a alguien es porque así lo quieres.
Se detuvo junto a la ventana haciendo esfuerzos por mantener la calma, no tenía idea de como había reaccionado Fiona en su momento pero era su amiga y si tenía que defenderla lo haría frente a cualquiera. Inconscientemente se estiró los puños del sweater tejido que llevaba puesto y volvió a enfrentar a Jason.
- Fiona no se merecía que le hicieras eso y estoy segura que tú tampoco ¿Por qué te empeñas en hacer que todos quieran alejarse de ti? ¿De qué tienes miedo?

Zoey Grünberg- 6º Hufflepuff - Prefecta
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Re: Cayendo en la oscuridad
Listo. ¿Quería dañar? Lo había hecho. Había lanzado el golpe certero en el alma y corazón de Zoey sin siquiera dudar. Podría empezar a buscar mentiras para excusarse pero no, lo que con mentiras empieza termina volviéndose frágil. ¿Por qué había dicho lo que dijo? Porque simplemente deseaba que lo viese tal cual era. Ella tenía una imagen ficticia de él, un espejo que traslucía todo lo que en él se reflejaba para devolver una imagen distorsionada de la realidad. Ella era noble, sino ¿Por qué vería en él virtudes que no existían? Vio en sus ojos como el temor se apoderó de ella y como quien sabía que eso sucedería, simplemente bajó la cabeza en señal de aceptar su culpa sin réplica alguna. La vio perderse en el abismo oscuro detrás de ella y él, simplemente, quedó con la mirada clavada en la puerta que él había destruido momentos antes. Sentía a sus espaldas el sonido que causaba el hurón moviéndose por aquel sitio, buscando y hurgando como un criminal en busca de algo qué cazar. O simplemente investigando. ¿Quien entendía la naturaleza de los animales? Definitivamente, Jason debería. Se consideraba a él mismo como uno, solo que tenía la capacidad de hablar y hacer más cosas que los animales.
Debería ir a buscarla- pensó para sus adentros, viendo la soledad y el silencio que se había apoderado de la casa cuando ella salió de la habitación. Pero por alguna razón, no tenía ánimos de hacerlo. Apoyó su mano en aquel piano lleno de polvo y mugre, dejando plasmada la imagen de sus dedos en éste, pensando en aquellas palabras que ella le dedicó antes que él escupiese en su rostro toda la verdad. ¿Se arrepentía? En absoluto. De hecho, todo salió como él lo había pensado: La princesa aterrada ante la visión de la bestia. Era lo mejor...él siempre lo supo. Ese interés que tenía en Zoey no era sano y tarde o temprano, ese sentimiento iba a terminar por traicionarle y hacer que hiciera o dijera algo que no quería. Desde que la vio por primera vez siendo pretendida por Brown, supo que él tambien la quería. Pero no era Brown el reto a dominar, sino Ezra. Ella había elegido a Ezra, un sujeto tan diferente a Jason en todas sus formas existentes y, quizas, por eso ella lo había elegido. -Es lo mejor - se dijo a si mismo, mientras una voz en su interior, le respondía en seguida - Repitelo, Sveinsson. Una y otra vez hasta que termines por creerlo - Apretaría los labios y se pondría de pie, dandole la espalda a la puerta, dejando escapar un suspiro agotado - Es lo mejor -
No alcanzó a escuchar los pasos sobre las escaleras cuando la muchacha apareció en la puerta, prácticamente increpándolo. - ¿La besaste a la fuerza? -le preguntó, llegando él a reconocer en ella una mirada que jamás había visto antes. Lo miraba enfurecida, molesta. De todas las personas, él había logrado hacer que Zoey le mirase con furia. Apretó los dientes y las muelas, de forma que se remarcara su rostro, clavando sus ojos en los de ella, como un soldado que espera que un bólido llegue a él poniéndole pecho a éste, no sin miedo, pero sí con valor - Si - respondió, con la mirada rota, sin poder evitar la altanería en sus rasgos, pero sabiendo que con cada palabra, clavaba una nueva estocada que terminaba por romper más el vinculo nuevo que se estaba creando entre ellos - Porque sinceramente no sé que esperas que te diga, Fly es una de las personas más importantes que tengo en mi vida y vienes a decirme que la lastimaste con conocimiento de causa -. No dijo nada, simplemente siguió viendo a Zoey firmemente. Podía gritarle en la cara que se arrepentía, pero no, no haría eso. Su orgullo pesaba más que cualquier pensamiento idiota que pasase por su mente en esos momentos. Solo le observaba, escuchando sus palabras como pedradas en el rostro, sin mostrar un solo cambio en éste - ¿Para qué me lo dijiste? ¿Por qué no dejaste que me lo contara ella?- Su seño se frunció apenas, viendo cómo ella le replicaba constantemente - Zoey... - susurró, buscando que la mención de su nombre le hiciese dejar de hablar -Porque no veo relación entre lo que dices y en cómo estás ahora, para ser alguien tan acostumbrado a destruir todo lo que tiene cerca no pareces muy feliz. ¿Qué ganas con ser así? Y no me digas que es lo único que conoces porque eso no es justificativo, cada uno elige su destino y si lastimas a alguien es porque así lo quieres.. La mirada del Slytherin sobre ella no era la visión devota que hacía momentos había tenido. Por el contrario, sus ojos se entrecerraron como los de una fiera clavando su mirada viperina en Zoey por primera vez en su vida - Fiona no se merecía que le hicieras eso y estoy segura que tú tampoco ¿Por qué te empeñas en hacer que todos quieran alejarse de ti? ¿De qué tienes miedo? - -¡No lo merecía! - su voz se elevó como el rugido de un tigre rasgando su garganta mientras el puño cerrado de su diestra golpeaba el piano a su lado - ¡Tu qué puedes saber de mi! ¡Me comparas con un árbol y dices que soy bueno y cuando trato de hacer una cosa bien al contarte quien soy, me juzgas! - la señala sin dudar, clavando su mirada herida en ella como un animal al cual le han dado un golpe en el lomo para reprenderlo - ¿Crees que me gusta pensar en lo que hice? ¿Crees que me regocijo cuando lo recuerdo? Tu piensas que todos son como tu, pero yo no soy como tu ni como los tuyos. Tejones, todos justificándose plenamente. ¡No soy Ezra y no soy Brown!- dijo en voz alta, volviendo la espalda a Zoey, sin mirarla un solo instante. No podía ni quería hacerlo - Ódiame ahora por lo que te dije y le hice a tu preciosa amiga...y ódiame más cuando te diga que pude haber seguido - clavó sus ojos por encima del hombro en Zoey - Pero no lo hice. No tenía idea que ella no era más que una niña. Me provocó, lo hizo hasta el cansancio y pensé que ella y Brown tenían algo...Pensé que él ...- cerró los ojos y frunció el seño, negando con la cabeza - Pensé que ella y él... Pensé que no ...- -No imaginé que nunca la habían tocado- pensó pero no lo dijo. Caminaría hacia la puerta y posaría su mano en el umbral de ésta, aun de espaldas. Con el puño cerrado empezaría a golpear la pared, no una, sino varias veces mientras hablaba, notando como las lágrimas tibias que había contenido por largo tiempo caían por sus ojos abiertos, clavados en la oscuridad - Pensé que eran algo. ¡No pensé que iba a joderla así! ¡No quería joderla así! - su mano siguió golpeando la pared, una y otra vez - ¡Me odio, maldita sea y quiero que me odies también! - le gritó, deteniendo su puño. Debajo de este una marca bermellón delineaba sus nudillos, plasmados en la madera húmeda de la casa de los gritos - ¿Que puedes saber tu de mi? ...Yo soy lo contrario a ti en todos los miserables aspectos -se sonrió con el puño aun temblando, clavado en la pared - Solo quería encontrar la forma de olvidarme un segundo que Drake no iba a volver-dijo secamente, con un nudo en la garganta, viendo la oscuridad que se abría en el piso de abajo. ¿Lo había dicho en voz alta? Si. Por primera vez desde que supo de su desaparición, había dicho eso en voz alta - Que él no iba a regresar nunca - replicó, bajando la cabeza, cerrando los ojos, mientras las lágrimas caían de estos a pesar de él tratar de contenerlas. -No he hecho nada bien, lo admito. Ni con Fiona, ni con Tony...He sido tan injusto con ambos. Ella trataba de acercarse a mi, y busqué alejarla pero seguía ahí. De hecho, luego de hacer lo que hice, ella siguió ahí - abrió los ojos, sintiendo como todo su ser buscaba desplomarse de una buena vez, pero con el poderoso poder de sus piernas conteniendole - No soy el hombre que crees... no sé quien demonios soy, pero no soy el hombre que crees - susurró, bajando su brazo pesadamente, aun de espaldas a la puerta - Me gustaría serlo - pensó para sus adentros, pero no lo mencionó. No podría.
Dentro de su mente había una tormenta. Había gritado a la mujer que quería sin poder contenerse y ahora, lentamente caía en evidencia de todo. La armadura dentro de él se había roto en pedazos: Drake no volvería...Drake estaba muerto...Fiona estaba herida...Él lo había hecho...Ella era inocente...Estaba enamorándose de alguien a quien no podría tener nunca ... Definitivamente, Jason estaba completamente perdido en un laberinto profundo. Desde el interior de su mente, una voz poderosa, aquella que distinguía por encima de las otras pareció hablarle como un ángel de la guarda que trata de recuperar un poco de su conciencia - Por primera vez desde que todo comenzó, JS, te veo haciendo algo que es humano - ¿Algo que era humano? Tenía razón. Desde que Drake había desaparecido el cigarrillo, el sexo, el alcohol habían bloqueado de mil formas sus maneras de sentirlo. Cada lágrima que buscaba aflorar moría antes de nacer. No había quejas ni replicas, solo una armadura que él mismo se había encargado de levantar. Sus ojos clavados en la oscuridad misma, en aquella en la cual quería dejarse caer finalmente, fueron limpiados por su mano sana, mientras sentía arder su garganta y su sien palpitando - Quédate aquí hasta que amanezca- susurró a Zoey, secamente, sin mirarle - Apenas salga el sol saldremos. Yo me quedaré abajo. -
Debería ir a buscarla- pensó para sus adentros, viendo la soledad y el silencio que se había apoderado de la casa cuando ella salió de la habitación. Pero por alguna razón, no tenía ánimos de hacerlo. Apoyó su mano en aquel piano lleno de polvo y mugre, dejando plasmada la imagen de sus dedos en éste, pensando en aquellas palabras que ella le dedicó antes que él escupiese en su rostro toda la verdad. ¿Se arrepentía? En absoluto. De hecho, todo salió como él lo había pensado: La princesa aterrada ante la visión de la bestia. Era lo mejor...él siempre lo supo. Ese interés que tenía en Zoey no era sano y tarde o temprano, ese sentimiento iba a terminar por traicionarle y hacer que hiciera o dijera algo que no quería. Desde que la vio por primera vez siendo pretendida por Brown, supo que él tambien la quería. Pero no era Brown el reto a dominar, sino Ezra. Ella había elegido a Ezra, un sujeto tan diferente a Jason en todas sus formas existentes y, quizas, por eso ella lo había elegido. -Es lo mejor - se dijo a si mismo, mientras una voz en su interior, le respondía en seguida - Repitelo, Sveinsson. Una y otra vez hasta que termines por creerlo - Apretaría los labios y se pondría de pie, dandole la espalda a la puerta, dejando escapar un suspiro agotado - Es lo mejor -
No alcanzó a escuchar los pasos sobre las escaleras cuando la muchacha apareció en la puerta, prácticamente increpándolo. - ¿La besaste a la fuerza? -le preguntó, llegando él a reconocer en ella una mirada que jamás había visto antes. Lo miraba enfurecida, molesta. De todas las personas, él había logrado hacer que Zoey le mirase con furia. Apretó los dientes y las muelas, de forma que se remarcara su rostro, clavando sus ojos en los de ella, como un soldado que espera que un bólido llegue a él poniéndole pecho a éste, no sin miedo, pero sí con valor - Si - respondió, con la mirada rota, sin poder evitar la altanería en sus rasgos, pero sabiendo que con cada palabra, clavaba una nueva estocada que terminaba por romper más el vinculo nuevo que se estaba creando entre ellos - Porque sinceramente no sé que esperas que te diga, Fly es una de las personas más importantes que tengo en mi vida y vienes a decirme que la lastimaste con conocimiento de causa -. No dijo nada, simplemente siguió viendo a Zoey firmemente. Podía gritarle en la cara que se arrepentía, pero no, no haría eso. Su orgullo pesaba más que cualquier pensamiento idiota que pasase por su mente en esos momentos. Solo le observaba, escuchando sus palabras como pedradas en el rostro, sin mostrar un solo cambio en éste - ¿Para qué me lo dijiste? ¿Por qué no dejaste que me lo contara ella?- Su seño se frunció apenas, viendo cómo ella le replicaba constantemente - Zoey... - susurró, buscando que la mención de su nombre le hiciese dejar de hablar -Porque no veo relación entre lo que dices y en cómo estás ahora, para ser alguien tan acostumbrado a destruir todo lo que tiene cerca no pareces muy feliz. ¿Qué ganas con ser así? Y no me digas que es lo único que conoces porque eso no es justificativo, cada uno elige su destino y si lastimas a alguien es porque así lo quieres.. La mirada del Slytherin sobre ella no era la visión devota que hacía momentos había tenido. Por el contrario, sus ojos se entrecerraron como los de una fiera clavando su mirada viperina en Zoey por primera vez en su vida - Fiona no se merecía que le hicieras eso y estoy segura que tú tampoco ¿Por qué te empeñas en hacer que todos quieran alejarse de ti? ¿De qué tienes miedo? - -¡No lo merecía! - su voz se elevó como el rugido de un tigre rasgando su garganta mientras el puño cerrado de su diestra golpeaba el piano a su lado - ¡Tu qué puedes saber de mi! ¡Me comparas con un árbol y dices que soy bueno y cuando trato de hacer una cosa bien al contarte quien soy, me juzgas! - la señala sin dudar, clavando su mirada herida en ella como un animal al cual le han dado un golpe en el lomo para reprenderlo - ¿Crees que me gusta pensar en lo que hice? ¿Crees que me regocijo cuando lo recuerdo? Tu piensas que todos son como tu, pero yo no soy como tu ni como los tuyos. Tejones, todos justificándose plenamente. ¡No soy Ezra y no soy Brown!- dijo en voz alta, volviendo la espalda a Zoey, sin mirarla un solo instante. No podía ni quería hacerlo - Ódiame ahora por lo que te dije y le hice a tu preciosa amiga...y ódiame más cuando te diga que pude haber seguido - clavó sus ojos por encima del hombro en Zoey - Pero no lo hice. No tenía idea que ella no era más que una niña. Me provocó, lo hizo hasta el cansancio y pensé que ella y Brown tenían algo...Pensé que él ...- cerró los ojos y frunció el seño, negando con la cabeza - Pensé que ella y él... Pensé que no ...- -No imaginé que nunca la habían tocado- pensó pero no lo dijo. Caminaría hacia la puerta y posaría su mano en el umbral de ésta, aun de espaldas. Con el puño cerrado empezaría a golpear la pared, no una, sino varias veces mientras hablaba, notando como las lágrimas tibias que había contenido por largo tiempo caían por sus ojos abiertos, clavados en la oscuridad - Pensé que eran algo. ¡No pensé que iba a joderla así! ¡No quería joderla así! - su mano siguió golpeando la pared, una y otra vez - ¡Me odio, maldita sea y quiero que me odies también! - le gritó, deteniendo su puño. Debajo de este una marca bermellón delineaba sus nudillos, plasmados en la madera húmeda de la casa de los gritos - ¿Que puedes saber tu de mi? ...Yo soy lo contrario a ti en todos los miserables aspectos -se sonrió con el puño aun temblando, clavado en la pared - Solo quería encontrar la forma de olvidarme un segundo que Drake no iba a volver-dijo secamente, con un nudo en la garganta, viendo la oscuridad que se abría en el piso de abajo. ¿Lo había dicho en voz alta? Si. Por primera vez desde que supo de su desaparición, había dicho eso en voz alta - Que él no iba a regresar nunca - replicó, bajando la cabeza, cerrando los ojos, mientras las lágrimas caían de estos a pesar de él tratar de contenerlas. -No he hecho nada bien, lo admito. Ni con Fiona, ni con Tony...He sido tan injusto con ambos. Ella trataba de acercarse a mi, y busqué alejarla pero seguía ahí. De hecho, luego de hacer lo que hice, ella siguió ahí - abrió los ojos, sintiendo como todo su ser buscaba desplomarse de una buena vez, pero con el poderoso poder de sus piernas conteniendole - No soy el hombre que crees... no sé quien demonios soy, pero no soy el hombre que crees - susurró, bajando su brazo pesadamente, aun de espaldas a la puerta - Me gustaría serlo - pensó para sus adentros, pero no lo mencionó. No podría.
Dentro de su mente había una tormenta. Había gritado a la mujer que quería sin poder contenerse y ahora, lentamente caía en evidencia de todo. La armadura dentro de él se había roto en pedazos: Drake no volvería...Drake estaba muerto...Fiona estaba herida...Él lo había hecho...Ella era inocente...Estaba enamorándose de alguien a quien no podría tener nunca ... Definitivamente, Jason estaba completamente perdido en un laberinto profundo. Desde el interior de su mente, una voz poderosa, aquella que distinguía por encima de las otras pareció hablarle como un ángel de la guarda que trata de recuperar un poco de su conciencia - Por primera vez desde que todo comenzó, JS, te veo haciendo algo que es humano - ¿Algo que era humano? Tenía razón. Desde que Drake había desaparecido el cigarrillo, el sexo, el alcohol habían bloqueado de mil formas sus maneras de sentirlo. Cada lágrima que buscaba aflorar moría antes de nacer. No había quejas ni replicas, solo una armadura que él mismo se había encargado de levantar. Sus ojos clavados en la oscuridad misma, en aquella en la cual quería dejarse caer finalmente, fueron limpiados por su mano sana, mientras sentía arder su garganta y su sien palpitando - Quédate aquí hasta que amanezca- susurró a Zoey, secamente, sin mirarle - Apenas salga el sol saldremos. Yo me quedaré abajo. -

Jason Sveinsson- 7º Slytherin
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Re: Cayendo en la oscuridad
Contuvo la respiración y se obligó a sostenerle la mirada aunque los ojos de Jason se hubieran oscurecido con cada palabra que ella había pronunciado. ¿A sí era cómo se comportaba con el resto? ¿Por eso era que le tenían tanto "respeto" a Jason Sveinsson? Si él estaba esperando generar el mismo efecto en ello no iba por el camino correcto, Zoey estaba demasiado enfadada como para dejarse intimidar aunque cualquier persona sensata en su lugar se hubiera marchado para evitar una confrontación.
- ¿Qué esperabas? ¿Qué te felicitara por habérmelo contado? Eso no cambia lo que hiciste Jason - se sentía impotente con ganas de gritarle hasta que se quedara sin fuerzas pero se limitó a soltar el aire bruscamente y morderse la lengua.
"... piensas que todos son como tu, pero yo no soy como tu ni como los tuyos". Pestañeó rápidamente para evitar que los ojos se le llenaran de lágrimas. Cierto, ella para la gran mayoría no era más que una niña tonta que vivía encerrada en su burbuja de irrealidad ¿Qué tenía de malo centrarse en ver las cosas buenas que sucedían a su alrededor en lugar de estancarse en la parte más dolorosa? Levantó el mentón con toda la dignidad que fue capaz de reunir pero una mueca de confusión nubló su rostro cuando Caleb y Ezra fueron mencionados.
- ¿Qué tienen que ver ellos en todo esto? - ni siquiera entendía como Ezra había terminado envuelto, Caleb era claramente alguien que lograba enfadar al Slytherin ¿Pero Ezra? - Los tejones no nos justificamos, nos apoyamos mutuamente como se supone hacen los amigos ¿Eso te molesta?
Lo observó girarse y sintió deseos de arrojarle algo para que que no le diera la espalda ¡Estaban hablando! ¿Ni siquiera tenía el valor de mirarla a los ojos?. Ahora entendía por qué había mencionado al hermano de Ayleen, el besar a Fiona había sido un intento de vengarse indirectamente también de él. No sabía si sentir alivio porque Jason hubiera desconocido la importancia de aquel acto para su amiga o recriminarle el hecho de que hubiera querido dañar a Caleb. Estaba llena de sentimientos contradictorios y sentía su corazón desbocado retumbarle en los oídos hasta casi aturdirla.
Se acercó a la ventana buscando serenarse y cerró los ojos llevando una mano a su frente. Hasta hace unos minutos se estaba riendo con las piruetas del hurón que acababa de esconderse asustado por el nivel que aquella conversación había alcanzado, y ahora estaba intentando reconocer a la persona que tenía en frente. Zoey siempre valoraba que le hablaran con la verdad pero todo era demasiado enredado y confuso como para que en ese momento que Jason le hubiera confesado lo que en realidad había sucedido pudiera jugarle a favor. El sonido de unos golpes hizo que abriera los ojos con rapidez y contemplara horrorizada cuál era su fuente.
- ¿¡Quieres hacer el favor de parar!? - por primera vez en lo que llevaba de esa discusión le gritaba pero no le importó, caminó con grandes pasos hasta él y le tomó la mano con torpeza cuando el slytherin se detuvo, de forma muy distinta a como lo había hecho cuando lo vio de pie en el umbral y creyó en vano que podía aliviar su pena.
Estaba claro que los golpes eran la única forma que Jason conocía para solucionar sus frustraciones y la rubia no tenía ni la experiencia ni la energía como para saber cuál era la mejor forma de lidiar con él. Examinó la herida con el ceño fruncido haciendo que su rabia aumentara, se levantó la manga del sweater tejido y dejó expuesta la tela blanca de su blusa. Aprovechó lo fino de la trama para desgarrarla sin el mas mínimo cuidado y extraer el tamaño necesario como para que un puño tuviera cabida en él. Era consciente que él podía apartarla cuando quisiera pero de todas formas aquello no iba a herirla más de lo que ya estaba.
- Creo que todavía es mi decisión si quiero odiarte o no, deja de sentirte tan omnipotente aunque sea por un momento - no estaba prestando atención al rostro de él demasiado concentrada en cubrir la herida antes que la alejara. Cuando terminó con su tarea levantó la vista mientras se apartaba y creyó distinguir algunas lágrimas surcando la mejilla de quién continuaba gritando. Aquello bastó para que gran parte de irritación se esfumara dejándole una desazón en el pecho, tal vez solo habían sido las sombras haciéndole ver algo que no era cierto pero aquella posibilidad hizo que cuando le volvió a hablar su voz fuera mucho más calmada y medida.
- Dijiste que ibas a contestarme cualquier pregunta pero todavía no me respondiste a qué le tienes miedo - volvió a su lugar junto a la ventana acomodándose el sweater - antes dijiste que Drake también te veía como el sauce boxeador, así que supongo que no solo se debe a su desaparición que te hayas comportado así... antes eras igual. Es la forma en la tiendes a enfrentar las cosas y no lo digo juzgándote, quiero entenderte. Si estabas mal por él no sé... pudiste buscar contención, apoyo de tus amigos- Jason ya le había remarcado que ella no lo conocía en lo mas mínimo así que se cuidó de no afirmar lo contrario e ignoró completamente su decisión de dejar la conversación en ese punto - tú quisiste hablar de esto así que ahora lo menos que puedes hacer es seguir hablando hasta el final. Si Fly no se alejó después de lo que hiciste sus razones debió tener, solo espero que sean las correctas. Te esfuerzas demasiado en que todos sepan la horrible persona que eres pero mal que te pese sigues teniendo destellos de la persona que creía que eras, tú mismo lo dijiste pudiste haber seguido tanto con Caleb como con Fiona pero te detuviste y esta noche te arriesgaste por un desconocido. Lamento defraudarte pero ahora mismo no tengo fuerzas para odiarte -se sentó en el suelo pasando por alto la silla junto al piano sintiendo como el haberse salteado la cena y el hecho de que probablemente ya era muy tarde comenzaba a hacer estragos en ella - quizás mañana si tienes suerte pueda decir lo contrario.
- ¿Qué esperabas? ¿Qué te felicitara por habérmelo contado? Eso no cambia lo que hiciste Jason - se sentía impotente con ganas de gritarle hasta que se quedara sin fuerzas pero se limitó a soltar el aire bruscamente y morderse la lengua.
"... piensas que todos son como tu, pero yo no soy como tu ni como los tuyos". Pestañeó rápidamente para evitar que los ojos se le llenaran de lágrimas. Cierto, ella para la gran mayoría no era más que una niña tonta que vivía encerrada en su burbuja de irrealidad ¿Qué tenía de malo centrarse en ver las cosas buenas que sucedían a su alrededor en lugar de estancarse en la parte más dolorosa? Levantó el mentón con toda la dignidad que fue capaz de reunir pero una mueca de confusión nubló su rostro cuando Caleb y Ezra fueron mencionados.
- ¿Qué tienen que ver ellos en todo esto? - ni siquiera entendía como Ezra había terminado envuelto, Caleb era claramente alguien que lograba enfadar al Slytherin ¿Pero Ezra? - Los tejones no nos justificamos, nos apoyamos mutuamente como se supone hacen los amigos ¿Eso te molesta?
Lo observó girarse y sintió deseos de arrojarle algo para que que no le diera la espalda ¡Estaban hablando! ¿Ni siquiera tenía el valor de mirarla a los ojos?. Ahora entendía por qué había mencionado al hermano de Ayleen, el besar a Fiona había sido un intento de vengarse indirectamente también de él. No sabía si sentir alivio porque Jason hubiera desconocido la importancia de aquel acto para su amiga o recriminarle el hecho de que hubiera querido dañar a Caleb. Estaba llena de sentimientos contradictorios y sentía su corazón desbocado retumbarle en los oídos hasta casi aturdirla.
Se acercó a la ventana buscando serenarse y cerró los ojos llevando una mano a su frente. Hasta hace unos minutos se estaba riendo con las piruetas del hurón que acababa de esconderse asustado por el nivel que aquella conversación había alcanzado, y ahora estaba intentando reconocer a la persona que tenía en frente. Zoey siempre valoraba que le hablaran con la verdad pero todo era demasiado enredado y confuso como para que en ese momento que Jason le hubiera confesado lo que en realidad había sucedido pudiera jugarle a favor. El sonido de unos golpes hizo que abriera los ojos con rapidez y contemplara horrorizada cuál era su fuente.
- ¿¡Quieres hacer el favor de parar!? - por primera vez en lo que llevaba de esa discusión le gritaba pero no le importó, caminó con grandes pasos hasta él y le tomó la mano con torpeza cuando el slytherin se detuvo, de forma muy distinta a como lo había hecho cuando lo vio de pie en el umbral y creyó en vano que podía aliviar su pena.
Estaba claro que los golpes eran la única forma que Jason conocía para solucionar sus frustraciones y la rubia no tenía ni la experiencia ni la energía como para saber cuál era la mejor forma de lidiar con él. Examinó la herida con el ceño fruncido haciendo que su rabia aumentara, se levantó la manga del sweater tejido y dejó expuesta la tela blanca de su blusa. Aprovechó lo fino de la trama para desgarrarla sin el mas mínimo cuidado y extraer el tamaño necesario como para que un puño tuviera cabida en él. Era consciente que él podía apartarla cuando quisiera pero de todas formas aquello no iba a herirla más de lo que ya estaba.
- Creo que todavía es mi decisión si quiero odiarte o no, deja de sentirte tan omnipotente aunque sea por un momento - no estaba prestando atención al rostro de él demasiado concentrada en cubrir la herida antes que la alejara. Cuando terminó con su tarea levantó la vista mientras se apartaba y creyó distinguir algunas lágrimas surcando la mejilla de quién continuaba gritando. Aquello bastó para que gran parte de irritación se esfumara dejándole una desazón en el pecho, tal vez solo habían sido las sombras haciéndole ver algo que no era cierto pero aquella posibilidad hizo que cuando le volvió a hablar su voz fuera mucho más calmada y medida.
- Dijiste que ibas a contestarme cualquier pregunta pero todavía no me respondiste a qué le tienes miedo - volvió a su lugar junto a la ventana acomodándose el sweater - antes dijiste que Drake también te veía como el sauce boxeador, así que supongo que no solo se debe a su desaparición que te hayas comportado así... antes eras igual. Es la forma en la tiendes a enfrentar las cosas y no lo digo juzgándote, quiero entenderte. Si estabas mal por él no sé... pudiste buscar contención, apoyo de tus amigos- Jason ya le había remarcado que ella no lo conocía en lo mas mínimo así que se cuidó de no afirmar lo contrario e ignoró completamente su decisión de dejar la conversación en ese punto - tú quisiste hablar de esto así que ahora lo menos que puedes hacer es seguir hablando hasta el final. Si Fly no se alejó después de lo que hiciste sus razones debió tener, solo espero que sean las correctas. Te esfuerzas demasiado en que todos sepan la horrible persona que eres pero mal que te pese sigues teniendo destellos de la persona que creía que eras, tú mismo lo dijiste pudiste haber seguido tanto con Caleb como con Fiona pero te detuviste y esta noche te arriesgaste por un desconocido. Lamento defraudarte pero ahora mismo no tengo fuerzas para odiarte -se sentó en el suelo pasando por alto la silla junto al piano sintiendo como el haberse salteado la cena y el hecho de que probablemente ya era muy tarde comenzaba a hacer estragos en ella - quizás mañana si tienes suerte pueda decir lo contrario.

Zoey Grünberg- 6º Hufflepuff - Prefecta
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Edad y Curso: 6to (16-17 años)
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Edad: 16
Re: Cayendo en la oscuridad
¿Dolor? Nah, no sentía dolor. Sentía como su sangre fluía ardiente en su interior, logrando que su corazón palpitase mucho más rápido, veloz y potente con golpes repetidos en su pecho. No había notado el dolor en su mano...lo notaria mucho después, cuando la herida se hubiese enfriado. Siempre le sucedía lo mismo y él estaba acostumbrado a ello. Pero en ese momento había otra sensación que le envolvía con la fuerza de una bolsa cubriéndole la cabeza. Su corazón, ese que latía embravecido parecía manifestar algo similar al dolor. Debía abrir la boca para respirar, debía calmarse. Sentía su cuerpo temblar y un terrible zumbido en su cabeza, que lograba perderlo del todo. ¿Tantas cosas llevaba dentro? Si, y llevaba muchas más, pero por alguna razón, la serpiente tenía miedo de dejarlas salir. Como si fuese una caótica realidad que él no quería aceptar, había guardado cada preocupación, cada mal recuerdo en una caja negra dentro de su mente, perdida en un rincón. Había dejado que todo eso se pudriese ahí, empezando también a pudrirlo a él. Ahora se sentía desnudo, en carne viva como la piel de sus nudillos. Llegó a sentir como alguien le tomaba de la mano y sin volver la mirada, supo que Zoey estaba tratando de cubrir una herida que no debía cubrir. Dejar abierta la herida siempre logra cicatrizarla más pronto. Que choque contra el aire, que duela, que marque...No puso resistencia a la mano de Zoey pero en ningun instante le miró en absoluto. No lo haría, así de orgulloso y herido se encontraba como para mirarle. Sentía que no merecía la paz que ella le regalaba incluso sin querer.
- Creo que todavía es mi decisión si quiero odiarte o no, deja de sentirte tan omnipotente aunque sea por un momento - ¿Omnipotente? ¿Ella lo estaba llamando soberbio? ¿Era él soberbio? Tal vez lo era...No, definitivamente lo era. Apenas movió los labios cuando la tela tocó su piel, tiñendo la claridad de la misma de rojo. Sin mirarle, el Slytherin solo habló con amargura - Dejame - Solo eso saldría de sus labios mientras ella terminaba de examinar su mano. Aun así no puso resistencia...solo la quería lejos de él. Sabía que la había lastimado y no podía comprender qué de todo le dolía mas. Definitivamente le preocupaban más cosas que su mano herida. ¿Qué le hace una raya más al tigre?
Como si el destino le hubiese escuchado, la tejona se alejó de él. Fue en ese instante cuando pudo respirar de nuevo, tratando de reacomodar sus ideas. Seguía de espaldas aun así cuando ella volvió a hablarle. - Dijiste que ibas a contestarme cualquier pregunta pero todavía no me respondiste a qué le tienes miedo. Antes dijiste que Drake también te veía como el sauce boxeador, así que supongo que no solo se debe a su desaparición que te hayas comportado así... antes eras igual. Es la forma en la tiendes a enfrentar las cosas y no lo digo juzgándote, quiero entenderte. Si estabas mal por él no sé... pudiste buscar contención, apoyo de tus amigos- Oh Zoey, tal es tu belleza que solo tu inocencia a ella se compara... - pensaría para sus adentros mientras dejaba escapar un suspiro agotado. Se apoyó contra el umbral, soltando el aire en sus pulmones sin dejar de ver la oscuridad. -Tú quisiste hablar de esto así que ahora lo menos que puedes hacer es seguir hablando hasta el final.. Jason se quedó unos instantes meditabundo, sabiendo que ella tenía toda la razón. Pudo haber obviado el tema, pudo haber fingido como siempre ¡Hasta pudo haber tratado de convencerla de que él era bueno para llamar su atención! ¿Por qué optó por ese camino terrible que solo terminaría de exponerlo, logrando incluso que ella le detestase? - Tienes razón... - susurró mientras volvía a ingresar en la habitación, sentándose junto a la pared que había roto a golpes. Frente a frente con Zoey, uno en cada lado de la habitación. Si él iba a confesarse con una extraña, no escaparía de su mirada de reprobación. -Yo quería hablar de esto. - dijo sinceramente, colocando ambas rodillas separadas y posando sobre ellas sus brazos, para apoyar la cabeza contra la pared.
Responder...solo debía responder...¿Qué habia de dificil en hablar?...Todo. - Tengo miedo de que llegue el momento en el cual no pueda parar - empezó a decir, rememorando aquel día en el cual se avalanzó contra Caleb, tentado en romperle cada uno de sus dientes. El placer enfermo que sintió mientras cada puñetazo le abría un poco más la cara - Con Brown, estaba con muchas ganas de hacerle daño. Y no te mentí cuando te dije que tu voz me trajo a mis cabales de nuevo. Mientras tenía una voz diciendome "No lo hagas"...Tenía otra voz, gritándome ¡Enseñale! - estas palabras fueron como un gruñido, cargadas en bronca y furia - ¡Enseñale Jason! ¡Hazlo! ¡Maldito perdedor, hazlo!- sentía como su voz se volvía la voz grave de su padre, sabiendo que aquel hombre que le había criado a golpe duro, nunca crió un niño, ni un joven, sino un demente que buscaba ser el mejor y destruir lo que se interponga en su camino. Sus ojos no se centraron en Zoey, sino en la nada misma frente a él, cómo si en ese momento él estuviese solo, sin nadie que escuchase. Como si dijese aquello que nunca había dicho en voz alta - Cuando estaba en el suelo, escupiendo su sangre...Joder, lo sentí...sentí que se lo merecía. Todos los de mi casa me aclamaron por haber hecho eso...La directora habló con mi padre y...Él estaba tan molesto conmigo... Me dijo "¿Solo unos golpes? ¿Acaso crié a una niñita? ¿Dejaste que te vean?" - mientras hablaba, el asco y la repulsión de sus facciones, solo opacaban sus ojos brillantes. No había pena en su rostro, no había tristeza. Había furia, odio. - Durante el castigo solo podía pensar en mi padre, hablandome de lo tonto y descuidado que fui por haber golpeado poco a Brown. Y luego empecé a pensar en Brown. Empecé a pensar en sus amigos...su hermana. Lo humillé frente a ellos...¿Cómo él le diría a Ayleen que yo le rompí la cara?. Y si tiene padres...¿Cómo les diría eso? Y todo para que luego me dijesen que era yo el genial, el que le partió la nariz a Rubiales Brown. - levantó la mirada al techo y dos lágrimas cayeron por sus mejillas, las cuales rápidamente secó - Pude haberlo matado y yo solo quería ser el mejor. Que se callase, que dejase de hablar. Quería recibir un "bien hecho" de mi viejo - La serpiente mordió sus labios, sin bajar la mirada del techo, como si en ella viese una imagen de cada platica que tuvo con el hombre que le trajo al mundo - "Jason, debes ser el mejor. No quiero cobardes en la familia". "Jason, los Sveinsson no lloramos". "Jason, ¡si te duele, te callas!" "¿Tu amigo desapareció? ¿El que te quitó el puesto de capitán? ¡Ruega que esté muerto y a ver si ahora no te sacan el titulo por idiota!"- dijo imitando la voz de su padre y finalmente soltó un gemido de furia, cubriendo su rostro con sus manos y apretando las mismas mientras buscaba acallar sus propios gritos - ¡Oh, como le odio, maldito hijo de puta!. ¡Como le odio! - su cabeza empezó a chocar contra la pared detrás de él, tratando de sacar esos gritos de su cabeza, hablando sin saber qué decía, solo soltando aquello que tenía dentro desde antes que Drake desapareciese - Cuando besé a Fiona, cuando la humillé mirándole a los ojos...Me di cuenta que me parezco tanto a él...-dijo, de nuevo, sin ver a Zoey, sino hacia lo alto, odiando en extremo ese recuerdo en el cual, sintió el sádico deseo de acabar del todo con el orgullo de la amiga de Brown. La venganza era parte de él, como lo era su sangre...ese vinculo de sangre que le unía a su progenitor. Estaba completamente agotado, tratando de reacomodar cada cosa que pasaba por su cabeza- No tenía a nadie a quien recurrir acerca de Drake. Pensaba que él se había ido por voluntad propia. Tony y Fiona me dijeron hace poco que...Unos magos lo habían secuestrado. - sonrió con desdén, negando con la cabeza y cerrando los ojos, abatido - Yo, peleando por ser capitan del equipo...peleando por darle a mi padre lo que él quería. Odiando a Drake, creyéndolo cobarde porque se había marchado y resulta que mi amigo había sido secuestrado... Y nadie me lo dijo... - susurró con los dientes apretados, sonriendo con pesadez y frustración, para enfocar por primera vez desde que hubiese empezado a hablar, los ojos en Zoey, ubicada al otro lado del cuarto - Tengo miedo. Tengo miedo de terminar descubriendo que mi viejo si tenía razón y yo era un débil cobarde de mierda... Tengo miedo de terminar explotando un día de estos porque ¡esta puta vida no me da un puto respiro!-
- Creo que todavía es mi decisión si quiero odiarte o no, deja de sentirte tan omnipotente aunque sea por un momento - ¿Omnipotente? ¿Ella lo estaba llamando soberbio? ¿Era él soberbio? Tal vez lo era...No, definitivamente lo era. Apenas movió los labios cuando la tela tocó su piel, tiñendo la claridad de la misma de rojo. Sin mirarle, el Slytherin solo habló con amargura - Dejame - Solo eso saldría de sus labios mientras ella terminaba de examinar su mano. Aun así no puso resistencia...solo la quería lejos de él. Sabía que la había lastimado y no podía comprender qué de todo le dolía mas. Definitivamente le preocupaban más cosas que su mano herida. ¿Qué le hace una raya más al tigre?
Como si el destino le hubiese escuchado, la tejona se alejó de él. Fue en ese instante cuando pudo respirar de nuevo, tratando de reacomodar sus ideas. Seguía de espaldas aun así cuando ella volvió a hablarle. - Dijiste que ibas a contestarme cualquier pregunta pero todavía no me respondiste a qué le tienes miedo. Antes dijiste que Drake también te veía como el sauce boxeador, así que supongo que no solo se debe a su desaparición que te hayas comportado así... antes eras igual. Es la forma en la tiendes a enfrentar las cosas y no lo digo juzgándote, quiero entenderte. Si estabas mal por él no sé... pudiste buscar contención, apoyo de tus amigos- Oh Zoey, tal es tu belleza que solo tu inocencia a ella se compara... - pensaría para sus adentros mientras dejaba escapar un suspiro agotado. Se apoyó contra el umbral, soltando el aire en sus pulmones sin dejar de ver la oscuridad. -Tú quisiste hablar de esto así que ahora lo menos que puedes hacer es seguir hablando hasta el final.. Jason se quedó unos instantes meditabundo, sabiendo que ella tenía toda la razón. Pudo haber obviado el tema, pudo haber fingido como siempre ¡Hasta pudo haber tratado de convencerla de que él era bueno para llamar su atención! ¿Por qué optó por ese camino terrible que solo terminaría de exponerlo, logrando incluso que ella le detestase? - Tienes razón... - susurró mientras volvía a ingresar en la habitación, sentándose junto a la pared que había roto a golpes. Frente a frente con Zoey, uno en cada lado de la habitación. Si él iba a confesarse con una extraña, no escaparía de su mirada de reprobación. -Yo quería hablar de esto. - dijo sinceramente, colocando ambas rodillas separadas y posando sobre ellas sus brazos, para apoyar la cabeza contra la pared.
Responder...solo debía responder...¿Qué habia de dificil en hablar?...Todo. - Tengo miedo de que llegue el momento en el cual no pueda parar - empezó a decir, rememorando aquel día en el cual se avalanzó contra Caleb, tentado en romperle cada uno de sus dientes. El placer enfermo que sintió mientras cada puñetazo le abría un poco más la cara - Con Brown, estaba con muchas ganas de hacerle daño. Y no te mentí cuando te dije que tu voz me trajo a mis cabales de nuevo. Mientras tenía una voz diciendome "No lo hagas"...Tenía otra voz, gritándome ¡Enseñale! - estas palabras fueron como un gruñido, cargadas en bronca y furia - ¡Enseñale Jason! ¡Hazlo! ¡Maldito perdedor, hazlo!- sentía como su voz se volvía la voz grave de su padre, sabiendo que aquel hombre que le había criado a golpe duro, nunca crió un niño, ni un joven, sino un demente que buscaba ser el mejor y destruir lo que se interponga en su camino. Sus ojos no se centraron en Zoey, sino en la nada misma frente a él, cómo si en ese momento él estuviese solo, sin nadie que escuchase. Como si dijese aquello que nunca había dicho en voz alta - Cuando estaba en el suelo, escupiendo su sangre...Joder, lo sentí...sentí que se lo merecía. Todos los de mi casa me aclamaron por haber hecho eso...La directora habló con mi padre y...Él estaba tan molesto conmigo... Me dijo "¿Solo unos golpes? ¿Acaso crié a una niñita? ¿Dejaste que te vean?" - mientras hablaba, el asco y la repulsión de sus facciones, solo opacaban sus ojos brillantes. No había pena en su rostro, no había tristeza. Había furia, odio. - Durante el castigo solo podía pensar en mi padre, hablandome de lo tonto y descuidado que fui por haber golpeado poco a Brown. Y luego empecé a pensar en Brown. Empecé a pensar en sus amigos...su hermana. Lo humillé frente a ellos...¿Cómo él le diría a Ayleen que yo le rompí la cara?. Y si tiene padres...¿Cómo les diría eso? Y todo para que luego me dijesen que era yo el genial, el que le partió la nariz a Rubiales Brown. - levantó la mirada al techo y dos lágrimas cayeron por sus mejillas, las cuales rápidamente secó - Pude haberlo matado y yo solo quería ser el mejor. Que se callase, que dejase de hablar. Quería recibir un "bien hecho" de mi viejo - La serpiente mordió sus labios, sin bajar la mirada del techo, como si en ella viese una imagen de cada platica que tuvo con el hombre que le trajo al mundo - "Jason, debes ser el mejor. No quiero cobardes en la familia". "Jason, los Sveinsson no lloramos". "Jason, ¡si te duele, te callas!" "¿Tu amigo desapareció? ¿El que te quitó el puesto de capitán? ¡Ruega que esté muerto y a ver si ahora no te sacan el titulo por idiota!"- dijo imitando la voz de su padre y finalmente soltó un gemido de furia, cubriendo su rostro con sus manos y apretando las mismas mientras buscaba acallar sus propios gritos - ¡Oh, como le odio, maldito hijo de puta!. ¡Como le odio! - su cabeza empezó a chocar contra la pared detrás de él, tratando de sacar esos gritos de su cabeza, hablando sin saber qué decía, solo soltando aquello que tenía dentro desde antes que Drake desapareciese - Cuando besé a Fiona, cuando la humillé mirándole a los ojos...Me di cuenta que me parezco tanto a él...-dijo, de nuevo, sin ver a Zoey, sino hacia lo alto, odiando en extremo ese recuerdo en el cual, sintió el sádico deseo de acabar del todo con el orgullo de la amiga de Brown. La venganza era parte de él, como lo era su sangre...ese vinculo de sangre que le unía a su progenitor. Estaba completamente agotado, tratando de reacomodar cada cosa que pasaba por su cabeza- No tenía a nadie a quien recurrir acerca de Drake. Pensaba que él se había ido por voluntad propia. Tony y Fiona me dijeron hace poco que...Unos magos lo habían secuestrado. - sonrió con desdén, negando con la cabeza y cerrando los ojos, abatido - Yo, peleando por ser capitan del equipo...peleando por darle a mi padre lo que él quería. Odiando a Drake, creyéndolo cobarde porque se había marchado y resulta que mi amigo había sido secuestrado... Y nadie me lo dijo... - susurró con los dientes apretados, sonriendo con pesadez y frustración, para enfocar por primera vez desde que hubiese empezado a hablar, los ojos en Zoey, ubicada al otro lado del cuarto - Tengo miedo. Tengo miedo de terminar descubriendo que mi viejo si tenía razón y yo era un débil cobarde de mierda... Tengo miedo de terminar explotando un día de estos porque ¡esta puta vida no me da un puto respiro!-

Jason Sveinsson- 7º Slytherin
- Casa:

Edad y Curso: 7mo (17-18 años)
Mensajes: 194
Fecha de inscripción: 05/12/2011
Re: Cayendo en la oscuridad
No había sido una ilusión, ahora que lo tenía en frente y a pesar de que estaba del otro lado de la habitación aquel rostro compungido evidenciaba rastros de lágrimas. Incluso lo vio secarse las últimas con rabia. Su voz cambiaba drásticamente cuando hablaba de ese hombre que le había dado la vida, aquel al que todavía llamaba padre aunque Zoey no pudiera asociar aquellas palabras con las que un padre debe decirle a un hijo. Lo miró en silencio como ardía en furia incapaz de interrumpirlo ¿Cómo había podido callar todo eso durante tanto tiempo? ¿Por qué nadie se había dado cuenta de lo que le pasaba? ¿Por qué ella no se había dado cuenta?
Había un dolor tan profundo en todas aquellas palabras, una soledad de años, como un animal herido que se refugia en una cueva aislado de todos hasta que se cura o muere. La sola idea hizo que la opresión en su pecho aumentara y las lágrimas pelearan por terminar de asomarse a sus ojos, pero Zoey respiró profundo y las contuvo. Por una vez en la vida Jason necesitaba tener a alguien fuerte a su lado y ella estaba dispuesta a ser esa persona aunque él no lo supiera. Quería decirle que no se parecía a su padre, que no era su culpa no haber sabido cuál había sido el verdadero destino de Drake… quería decirle tantas cosas pero las palabras le parecían poca cosa en ese momento.
El recuerdo de lo que había sucedido con Caleb y lo que el slytherin había sentido al golpearlo seguía nítido en su mente. “Podría haberlo matado.” Los golpes, la sangre y la imagen del rostro del hermano de Ayleen incluso días después de la pelea. Jason bajó la mirada encontrándose por primera vez con ella desde que había comenzado el relato. “Podría… pero no.”
Escucho sus temores y apenas fue consciente en el momento en que se puso de pie y prácticamente corrió hasta arrodillarse frente a él.
- Podría decirte tantas cosas, pero ni siquiera sé si me creerías o si lo que te dijera significaría algo para ti – hablaba con solemnidad y firmeza sorprendiéndose a sí misma porque en el fondo sentía ganas de jurarle que ella haría lo que fuera porque esa vida que él tanto odiaba le diera un respiro.
Se inclinó hacia adelante para poder alcanzar su altura y le acarició la mejilla donde antes había creído ver lágrimas. Todo lo que él había reconocido en voz alta, aquello que según sus propias palabras lo convertían en un ser despreciable seguiría estando ahí pero no podían borrar el hecho de que a pesar de todo él intentara revelarse ante eso y mucho menos ocultar aquellos momentos que lo habían hecho grande ante los ojos de Zoey. Por esos instantes ella sentía que valía la pena seguir confiando en Jason aunque él mismo ya no lo hiciera.
- No eres débil... si lo fueras nunca me habrías dicho todo esto. Se necesita mucho valor para hablar de nuestros propios errores - bajó la mano y la dejó sobre su pierna, ya no lo miraba con reproche, mucho menos con pena simplemente había cariño en sus ojos.
Era consciente de que lo que dijera podía jugarle en contra, terminar de darle la certeza a Jason de que no lo estaba escuchando con atención o que no tenía idea del peso verdadero de aquella confesión. Ella podía ser obstinada e incluso despistada, inocente rayando al estupidez y tener mil defectos más pero en esta ocasión dudaba que alguno de esos aspectos estuviera interfiriendo en lo que hacía. Ya se había dejado caer una vez dentro del sauce boxeador, podría hacerlo una segunda aunque éste le asegurara que no había ninguna casa al final del túnel donde tener cobijo.
- ¿Encontrar la aprobación de tu padre te daría paz? ¿Realmente crees eso? - por lo que había escuchado esa tarde solo había una forma de conseguirlo y era terminando con sangre en sus manos. Pero aún así no estaba segura de que hubiera algo que pudiera hacer que aquel hombre mostrara un mínimo de aceptación para con su hijo - Todavía puedes elegir tu propio camino Jason y si es preciso que deba gritarte para reacciones cuando crees que vas a perder lo haré. Hasta que puedas ver por ti mismo al hombre que veo cuando te miro. No eres un monstruo, solo estás luchando con tus fantasmas y los de tu padre... déjame ayudarte.
Había un dolor tan profundo en todas aquellas palabras, una soledad de años, como un animal herido que se refugia en una cueva aislado de todos hasta que se cura o muere. La sola idea hizo que la opresión en su pecho aumentara y las lágrimas pelearan por terminar de asomarse a sus ojos, pero Zoey respiró profundo y las contuvo. Por una vez en la vida Jason necesitaba tener a alguien fuerte a su lado y ella estaba dispuesta a ser esa persona aunque él no lo supiera. Quería decirle que no se parecía a su padre, que no era su culpa no haber sabido cuál había sido el verdadero destino de Drake… quería decirle tantas cosas pero las palabras le parecían poca cosa en ese momento.
El recuerdo de lo que había sucedido con Caleb y lo que el slytherin había sentido al golpearlo seguía nítido en su mente. “Podría haberlo matado.” Los golpes, la sangre y la imagen del rostro del hermano de Ayleen incluso días después de la pelea. Jason bajó la mirada encontrándose por primera vez con ella desde que había comenzado el relato. “Podría… pero no.”
Escucho sus temores y apenas fue consciente en el momento en que se puso de pie y prácticamente corrió hasta arrodillarse frente a él.
- Podría decirte tantas cosas, pero ni siquiera sé si me creerías o si lo que te dijera significaría algo para ti – hablaba con solemnidad y firmeza sorprendiéndose a sí misma porque en el fondo sentía ganas de jurarle que ella haría lo que fuera porque esa vida que él tanto odiaba le diera un respiro.
Se inclinó hacia adelante para poder alcanzar su altura y le acarició la mejilla donde antes había creído ver lágrimas. Todo lo que él había reconocido en voz alta, aquello que según sus propias palabras lo convertían en un ser despreciable seguiría estando ahí pero no podían borrar el hecho de que a pesar de todo él intentara revelarse ante eso y mucho menos ocultar aquellos momentos que lo habían hecho grande ante los ojos de Zoey. Por esos instantes ella sentía que valía la pena seguir confiando en Jason aunque él mismo ya no lo hiciera.
- No eres débil... si lo fueras nunca me habrías dicho todo esto. Se necesita mucho valor para hablar de nuestros propios errores - bajó la mano y la dejó sobre su pierna, ya no lo miraba con reproche, mucho menos con pena simplemente había cariño en sus ojos.
Era consciente de que lo que dijera podía jugarle en contra, terminar de darle la certeza a Jason de que no lo estaba escuchando con atención o que no tenía idea del peso verdadero de aquella confesión. Ella podía ser obstinada e incluso despistada, inocente rayando al estupidez y tener mil defectos más pero en esta ocasión dudaba que alguno de esos aspectos estuviera interfiriendo en lo que hacía. Ya se había dejado caer una vez dentro del sauce boxeador, podría hacerlo una segunda aunque éste le asegurara que no había ninguna casa al final del túnel donde tener cobijo.
- ¿Encontrar la aprobación de tu padre te daría paz? ¿Realmente crees eso? - por lo que había escuchado esa tarde solo había una forma de conseguirlo y era terminando con sangre en sus manos. Pero aún así no estaba segura de que hubiera algo que pudiera hacer que aquel hombre mostrara un mínimo de aceptación para con su hijo - Todavía puedes elegir tu propio camino Jason y si es preciso que deba gritarte para reacciones cuando crees que vas a perder lo haré. Hasta que puedas ver por ti mismo al hombre que veo cuando te miro. No eres un monstruo, solo estás luchando con tus fantasmas y los de tu padre... déjame ayudarte.

Zoey Grünberg- 6º Hufflepuff - Prefecta
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Mensajes: 140
Fecha de inscripción: 06/12/2011
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